Campilobacterosis: la infección alimentaria más frecuente y su impacto en la nutrición

El consumo de carne de ave de corral mal cocinada puede provocar esta infección alimentaria que resulta en malestar gastrointestinal.

Dolor de tripa antes de la extirpación del apéndice. (Foto. Freepik)
Dolor de tripa antes de la extirpación del apéndice. (Foto. Freepik)
Laura Ortega
6 mayo 2024 | 10:45 h
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La Campilobacterosis se trata de una infección alimentaria causada por bacterias de Campylobacter, es una zoonosis de distribución mundial. Su transmisión tiene lugar por la ingesta de alimentos o agua contaminada, o bien, por el contacto con animales y sus heces. Aunque no es frecuente, puede contagiarse entre humanos. La ingesta de carne de aves de corral mal cocinada o demasiado cruda es su forma más frecuente, y provoca malestar gastrointestinal.

Entre su sintomatología podemos destacar: la aparición de diarrea, dolor y malestar intestinal. Náuseas y vómitos, e incluso, fiebre. Los síntomas pueden durar entre una semana y diez días, afortunadamente se resuelve por si sola en unos días.

La bacteria suele encontrarse en carne cruda de ave de corral o en productos lácteos

Esta bacteria tiende a tener presencia en productos cárnicos crudos o poco cocinados. Especialmente, en aves de corral. De igual manera, puede encontrarse a través del consumo de leche o productos lácteos crudos sin tratamiento térmico, pescados, frutas y hortalizas crudas. El agua o hielo también pueden estar contaminados con esta bacteria tan común.

Por otra parte, existen varias especies de Campylobacter, la variante Jejuni es la más común. Aunque, otras especies como la Spp pueden ser causantes de la enfermedad. Cuando existe una presencia significativamente alta de esta bacteria, puede conducir a una infección en humanos. Es capaz de multiplicarse rápidamente a temperaturas corporales, causando síntomas de gastroenteritis en un periodo de incubación de entre dos a cinco días.

PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO

Su diagnóstico es muy simple, con la presencia de la sintomatología anterior, es posible realizar un análisis de una muestra de heces para descartar o confirmar la presencia de este microorganismo. Ante su prevalencia, el tratamiento consiste en aliviar los síntomas a través de la rehidratación para reponer los líquidos y electrolitos perdidos debido a las complicaciones gastrointestinales. Tan solo, en los casos más severos, puede ser necesaria la administración de antibióticos para eliminar la bacteria del organismo. Aunque, la mejor medida es la prevención a través de la higiene.

La prevención de esta infección consiste en el manejo seguro de los alimentos. Para ello, las prácticas de higiene alimentaria y personal, como lavarse las manos, son fundamentales. Otra recomendación incluye cocinar completamente todos los alimentos, especialmente las carnes, hasta que alcancen una temperatura interna suficiente para matar cualquier bacteria presente. Y, por tanto, lavarse las manos después de manipular carne de aves cruda.

Cabe mencionar la importancia de evitar la contaminación cruzada, de forma que conviene tratar que los alimentos crudos no entren en contacto con otros alimentos que se vayan a consumir sin cocinar.

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