Hallan una alternativa más sencilla, rápida y barata para la detección del virus de la hepatitis C

El diagnóstico estándar de la hepatitis C se fundamenta en una primera prueba de detección de anticuerpos frente al virus que, si resulta positiva, requiere de una confirmación de que la infección sigue activa mediante una segunda prueba.

De izquierda a derecha: Mª Ángeles Jiménez Sousa, Salvador Resino, Amanda Fernández, Isidoro Martínez y Daniel Sepúlveda, en uno de los laboratorios del Centro Nacional de Microbiología del ISCIII (Foto. ISCIII)
7 febrero 2023 | 13:30 h

Un grupo de investigadores del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha hecho públicos dos metanálisis a través de los que evalúan las posibilidades de la prueba del antígeno VHCAgc, una alternativa más sencilla, rápida y barata para la detección y diagnóstico del virus de la hepatitis C. Estos trabajos se han estado liderados por Daniel Sepúlveda y Salvador Resino, y sus resultados se publican en las revistas Journal of Clinical Microbiology y Alimentary Pharmacology and therapeutics​.

El virus de la hepatitis C (VHC) causa infección crónica en aproximadamente el 70% de las personas infectadas, lo que puede originar problemas graves como cirrosis y carcinoma hepático, un tipo de cáncer. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 58 millones de personas tienen hepatitis C crónica a nivel mundial.

El desarrollo en los últimos años de los fármacos denominados nuevos antivirales de acción directa ha permitido que la tasa de curación alcance se eleve hasta el 95% de casos, pero el problema es que muchas infecciones quedan sin tratamiento porque no se diagnostican, ya que la hepatitis C puede ser asintomática durante varios años tras la infección inicial. Razón por la que se calcula que más del 80% de los infectados no son conscientes de su condición, por lo que no reciben tratamiento y continúan transmitiendo el virus. 

La OMS ha fijado como meta para el año 2030 que sean diagnosticadas el 90% de las personas infectadas, y que al menos el 80% de estas puedan recibir tratamiento. Un desafío que no está exento de obstáculos, ya que las pruebas diagnósticas que se aplican en la actualidad requieren de un equipamiento sofisticado y de personal capacitado. 

La OMS ha fijado como meta para el año 2030 que sean diagnosticadas el 90% de las personas infectadas, y que al menos el 80% de estas puedan recibir tratamiento

El diagnóstico estándar de la hepatitis C se fundamenta en una primera prueba de detección de anticuerpos frente al virus que, si resulta positiva, requiere de una confirmación de que la infección sigue activa mediante una segunda prueba, que detecta material genético (ARN viral) del VHC. Un proceso diagnóstico que requiere tiempo, profesionales formados y laboratorios bien equipados, además de suponer un coste económico elevado, que deriva en un rendimiento limitado cuando trata de aplicarse a nivel poblacional y a grupos de riesgo que no tienen buen acceso al sistema sanitario. 

Estas limitaciones en la detección y diagnóstico del virus de la hepatitis C podrían solucionarse gracias a la utilización de otro método, el análisis del denominado antígeno core (VHCAgc), una alternativa más barata, simple y rápida para detectar la infección activa por VHC. El objetivo de los dos metanálisis llevados a cabo por el equipo del ISCIII era confirmar la eficacia de esta prueba y concretar sus posibilidades. 

RESULTADOS DE LOS METANÁLISIS

El primer metanálisis, publicado en la revista Alimentary Pharmacology and therapeutics​, concluye que el ensayo de detección del antígeno (VHCAgc) puede ser una herramienta útil para realizar seguimiento del VHC al final del tratamiento. Además, los resultados señalan que esta prueba permite analizar de forma efectiva la respuesta viral sostenida (RVS), un parámetro que se da cuando la carga viral es indetectable, lo que se asocia con una falta de capacidad de replicación del virus y la eliminación de la infección. De esta manera, el metanálisis confirma la validez y la utilidad de esta prueba como alternativa diagnóstica. 

El segundo metanálisis, publicado en la revista Journal of Clinical Microbiology, llega a conclusiones similares, poniendo el foco en personas consideradas con alto riesgo de infección, como trabajadores sexuales, hombres que mantienen sexo con hombres y población reclusa. Los resultados señalan por primera vez que el ensayo del antígeno VHCAgc puede diagnosticar de manera eficaz la infección activa por VHC en personas con VIH, que tienen mayor riesgo de coinfección por ambos virus.

En todo caso, la eficacia diagnóstica de esta prueba es menor en entornos de baja prevalencia de la infección, y en estos casos podría necesitar de una confirmación con los métodos diagnósticos clásicos, por lo que su uso estaría más indicado en entornos de alta prevalencia de la infección. En todo caso, dada la eficacia clínica para excluir una infección activa por VHC, la prueba VHCAgc puede ser útil en el desarrollo de programas de detección del virus en poblaciones de alto riesgo con difícil acceso al sistema sanitario. 

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