Mpox, nuevo nombre para la viruela símica

Nueva evidencia muestra la presencia del virus Mpox en el aire y saliva de pacientes infectados

Los investigadores responsables de la investigación, pertenecientes al CSIC, afirman que en el 66% de las muestras analizadas el virus mantenía su capacidad infecciosa.

Muestras de viruela del mono (Foto: Freepik)
Muestras de viruela del mono (Foto: Freepik)

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29.11.2022 - 13:00

El contacto directo, especialmente a través de las lesiones cutáneas que provoca en los pacientes infectados, es el principal mecanismo de transmisión de la mpox, nuevo nombre recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la viruela del mono con el objetivo de evitar la estigmatización de determinadas comunidades.

Este hecho, sumado a la realidad de que la mayoría de los contagios se han producido entre hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres, han extendido la idea de que mpox es una enfermedad de transmisión sexual, a pesar de que las condiciones que caracterizan a estas no se cumplen en la totalidad de la definición. En este sentido, nueva evidencia científica refuerza el papel de otras vías de contagio más allá del contacto directo.

Un grupo de investigadores pertenecientes al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) pone de manifiesto, a través de un estudio publicado en la revista The Lancet Microbe, la posibilidad de que el virus de la viruela símica pueda transmitirse también por vía aérea. La conclusión parte del hallazgo de elevadas cantidades del virus en muestras de aire y saliva de pacientes infectados.

El virus de la viruela del mono (mpox) es endémico de ciertas zonas de África central y occidental, pero en mayo de 2022 se inició un brote global sin precedentes que llevó a la OMS a declarar la emergencia de salud pública de carácter internacional, de acuerdo con el Reglamento Sanitario Internacional. Aunque en la actualidad la cifra de nuevos casos se ha ralentizado, el total confirmado supera los 79.000. Dato que se encuentra por encima del total de casos identificados en el continente africano desde la detección por primera vez del virus en 1970.

Mpox pertenece al género Orthopoxvirus, misma familia a la que pertenece el virus de la viruela humana que fue erradicada de forma oficial en 1980. Puede transmitirse entre animales y seres humanos y los síntomas que provoca son similares a los de la viruela, aunque la gravedad con la que se manifiestan suele ser menor, al igual que su transmisibilidad y mortalidad.

Se detectó además ADN viral en el aire a una distancia de entre dos y tres metros de los pacientes

Retomando el estudio que nos ocupa este ha analizado muestras de saliva de un total de 44 pacientes recogidas entre el 18 de mayo y el 15 de julio de 2022 en dos centros sanitarios de la Comunidad de Madrid, una de las regiones del mundo con la incidencia más alta en el actual brote global. Los pacientes acudieron a estos centros tras la aparición de lesiones compatibles con la infección por mpox.

Una vez las muestras de saliva fueron analizadas se detectó la presencia de ADN viral en el 85% de las muestras. “Además, otro dato relevante es que, en el 66% de las muestras, el virus mantenía su capacidad infecciosa”, explica a través de un comunicado emitido por el CSI Bruno Hernáez, investigador del CSIC en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO-CSIC-UAM).

Los responsables de la investigación explican que detectaron la presencia del virus retenido en la mayoría de las mascarillas con las que los pacientes acudieron a las consultas médicas. Se detectó además ADN viral en el aire a una distancia de entre dos y tres metros de los pacientes. Esta medición fue posible gracias al uso de unos filtros de nanofibras desarrollados por el CSIC y Bioinicia, con capacidad para capturar el virus.

“Así, hemos podido determinar por PCR la presencia del virus de la viruela del mono en el aire muestreado durante visita médica del 64% de los pacientes del estudio”, expone Antonio Alcamí, investigador del CSIS en el CBMSO-CSIC-UAM.

Los resultados de esta investigación, enmarcados en la Plataforma Temática Interdisciplinar Salud Global del CSIC (PTI+ Salud Global), se han obtenido gracias a la implicación de equipos del Centro Sanitario Sandoval; el Hospital Universitario Clínico de San Carlos de Madrid; el Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol de Badalona; el Centro Nacional de Microbiología (ISCIII), y el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC).

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