Médicos Sin Fronteras: “El sistema sanitario afgano ya era precario, pero ahora está al límite”

El responsable de emergencias de Médicos Sin Fronteras, José Mas, informa para este medio que la situación en Afganistán es insostenible y no deja lugar para el optimismo.

Clínica temporal administrada por Médicos Sin Fronteras en Kunduz, Afganistán, ciudad que ahora está en manos de los talibán. (Foto. Prue Coakley MSF)
Clínica temporal administrada por Médicos Sin Fronteras en Kunduz, Afganistán, ciudad que ahora está en manos de los talibán. (Foto. Prue Coakley MSF)
Agustina Uhrig
20 agosto 2021 | 13:00 h

La toma de poder de los talibán en Afganistán ha afectado al país de todas las formas posibles. En el aeropuerto de Kabul, los afganos ponen en riesgo su vida tratando de huir. En las calles, los disparos están a la orden del día. La cultura del terror es la nueva norma en Afganistán.

En un país con un sistema sanitario ya “muy precario por falta de financiación y de recursos”, la ofensiva ha puesto la sanidad afgana “al límite”, informa para ConSalud.es el responsable de emergencias de Médicos Sin Fronteras (MSF), José Mas.

La situación en Afganistán es insostenible: “Los desplazamientos de personas y el número de heridos resultante de los enfrentamientos están sometiendo a las estructuras sanitarias a una mayor presión”, dejando a muchos pacientes sin acceso a atención sanitaria. “Ha habido un incremento de pacientes heridos de guerra, la mayoría de ellos por lesiones provocadas por disparos y metralla de explosiones. Estamos realizando cirugías de guerra y mucha intervención de trauma”.

Durante los enfrentamientos, la gente prefiere aguantar y quedarse en su casas – aún necesitando atención médica –, para evitar "quedarse atrapada por los combates o en los muchos controles de seguridad en las carreteras". Este retraso se traduce en que, cuando acuden a los centros de salud, ya es tarde y están “gravemente enfermos", generando "aún más presión a este sistema maltrecho”, informan desde Médicos Sin Fronteras.

“Tenemos diferentes proyectos en cinco ciudades del país. Todas ellas han pasado a manos de los talibanes”

Con todo y pese al conflicto, los médicos en terreno afgano continúan trabajando en proyectos que “siguen siendo necesarios”. Con la guerra como telón de fondo, MSF sigue atendiendo a enfermos de tuberculosis, luchando contra la malnutrición infantil, atendiendo partos y combatiendo la Covid-19.

“Tenemos diferentes proyectos en cinco ciudades del país: Khost, Kunduz, Kandahar, Lashkar Gah y Herat. Todas ellas han pasado a manos de los talibanes”. Hasta ahora, los proyectos de la ONG siguen en funcionamiento y los talibán no han intervenido en la labor médica. Mas insiste en que “por el momento” han respetado el trabajo de los sanitarios. “Esperemos que sea así en el resto del país y con toda actividad médica”.

Aunque el rumbo que tomará el país aún se desconoce, lo que si está claro es que la situación no deja lugar para el optimismo. “No somos optimistas y no creemos que el panorama mejore en los próximos años”, comenta Mas para este medio.

Hace hincapié en que el funcionamiento de los hospitales y centros sanitarios “debe prevalecer independientemente de qué parte del conflicto tome el poder en el país”. Ni estos servicios ni el personal sanitario “deben ser un objetivo de guerra”. “Lo más importante es que en este momento de transición, las partes del conflicto tomen todas las medidas necesarias para garantizar que los centros de salud, los pacientes y el personal no estén amenazados”. Todo ello con el objetivo de proteger a los profesionales sanitarios y asegurar una atención médica de calidad para los pacientes.

“Las profesionales sanitarias afganas han jugado, y juegan, un papel primordial en nuestros proyectos”

En este sentido, “Naciones Unidas y un gran número de ONG desean seguir trabajando en el país, pero todo dependerá de las garantías de seguridad que haya”.

EL PAPEL DE LA MUJER EN LA NUEVA AFGANISTÁN

Los talibán han asumido el poder de Afganistán bajo la premisa de que “no habrá venganza”, pidiendo calma a la población y asegurando que se garantizará la “seguridad de las vidas y propiedades”.

Sin embargo, esta milicia islámica es conocida, entre otros, por apoyar a grupos terroristas como Al Qaeda y aplicar la sharía o ley islámica. Esta última, tiene especial repercusión para ellas. Entre 1996 y 2001, cuando los talibanes tenían el poder de Aganistán, las mujeres no quedaron en un segundo plano, sino que desaparecieron por completo. La sharía contempla prohibiciones para las afganas como estudiar, trabajar, salir de casa solas, asomarse al balcón, hacer deporte, vestir cualquier otra cosa que no sea el burka o reír en público.

Las mujeres afganas tienen prohibido ser atendidas por otro hombre, por lo que las médicos y sanitarias son una figura clave. “Las profesionales sanitarias afganas han jugado, y juegan, un papel primordial en nuestros proyectos”, subraya Mas. “Seguimos contando con ellas para el futuro de este país, no podría ser de otro modo”, insiste. “Vamos a hacer todo lo posible para que puedan seguir desarrollando su trabajo, al ser muy especializado, pero se desconoce aún si habrá condiciones para ello o en qué circunstancias podrán hacerlo”.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.
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