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Los pediatras de AP reclaman una ley para proteger a los menores de la violencia machista

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria da la bienvenida a una Proposición No de Ley aprobada en el Congreso en el mes de septiembre y espera el acuerdo político para que no se retrase su tramitación.

Narcisa Palomino, vicepresidenta de la AEPap; Concepción Sánchez Pina, presidenta de la AEPap; y Adriana Bonezzi, abogada de Di Ubaldo Abogados
Narcisa Palomino, vicepresidenta de la AEPap; Concepción Sánchez Pina, presidenta de la AEPap; y Adriana Bonezzi, abogada de Di Ubaldo Abogados

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13.11.2017 - 14:13

Según datos del Ministerio del Interior, alrededor de 4.000 menores fueron víctimas de malos tratos en el ámbito familiar en el año 2015. Además, entre el año 2013 y el 10 octubre de 2017 han muerto 22 niños víctimas de la violencia de género en España. Los hijos que conviven en un entorno violento son a su vez testigos y víctimas directas de esta lacra que la sociedad en su conjunto debe ayudar a combatir.

Para analizar la situación de la violencia en el ámbito familiar la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) celebra una mesa de debate en el Colegio de Médicos de Madrid en la que se abordarán tanto el marco legislativo como los avances logrados en este campo en los últimos años, así como el papel que pueden y deben jugar los pediatras de Atención Primaria en la detección precoz de cualquier tipo de abuso y maltrato a la infancia.

Entre el año 2013 y el 10 octubre de 2017 han muerto 22 niños víctimas de la violencia de género en España

Narcisa Palomino, vicepresidenta de la AEPap, especialista en maltrato infantil y pediatra del Centro de Salud Las Flores (Granada), ha subrayado que las secuelas que pueden padecer los niños sometidos al maltrato pueden ser muy diversas. “Desde consecuencias físicas, derivadas de traumatismos intencionados (hematomas, fracturas, lesiones en genitales…) hasta consecuencias psicológicas (depresión, ansiedad), síntomas funcionales (cefaleas, trastornos del sueño o pérdida del control de esfínteres), trastornos de la conducta y disminución del rendimiento escolar”. Como ha explicado esta especialista, las secuelas a largo plazo son muy variadas dependiendo de la capacidad de superación de los traumas que tenga el menor y la presencia de un progenitor protector (en la mayoría de casos, la madre).

Por su parte, Concha Sánchez Pina, presidenta de la AEPap y pediatra en el Centro de Salud San Andrés (Madrid), ha destacado el importante papel de los pediatras de Atención Primaria contra cualquier forma de violencia ejercida contra los menores por parte de la primera institución que debería protegerles como es la familia: maltrato físico, psicológico, negligencia, abuso sexual. “Todas estas formas de violencia en el ámbito familiar son una lacra que debemos ayudar a combatir con todos los recursos a nuestro alcance”, ha subrayado la presidenta de la AEPap; “el daño de estas formas de maltrato en la infancia tiene consecuencias a largo plazo en la salud de los menores, en los peores casos con daños irreparables, porque la muerte de un niño a consecuencia del maltrato supone un fracaso para la sociedad en su conjunto”.

“Los pediatras, como profesionales cercanos a las familias y que conocen al menor desde su nacimiento ocupan un lugar privilegiado en la detección del posible maltrato”, ha añadido por su parte Palomino, que ha subrayado además la importancia de que estén bien formados para reconocer tanto las situaciones de riesgo como los indicadores de maltrato y, en su caso, notificarlos a las instancias que correspondan.

Aunque en los últimos años se han dado grandes pasos para abordar el problema de los malos tratos en el ámbito familiar, los responsables de la AEPap subrayan que todavía queda mucho por avanzar y han querido repasar “cuáles son las dificultades con las que se encuentran las personas víctimas de estas formas de violencia para ser oídas, creídas, respetadas y para ser ayudadas en la restitución de su proyecto de vida”.

“El daño de estas formas de maltrato en la infancia tiene consecuencias a largo plazo en la salud de los menores, en los peores casos con daños irreparables, porque la muerte de un niño a consecuencia del maltrato supone un fracaso para la sociedad en su conjunto”

En este sentido han destacado la aprobación, el pasado 12 de septiembre de 2017, de una Proposición No de Ley en el Congreso de los Diputados que pretende impulsar una “Ley Orgánica para erradicar la violencia contra la infancia”. Dicha proposición contó con el apoyo de los Grupos Parlamentarios Popular, Socialista, Confederal de Unidos Podemos-En ComúPodem-En Marea, Ciudadanos, Esquerra Republicana y Grupo Mixto.  “Esta ley integral de violencia contra la infancia debería ser similar a la que existe sobre violencia de género, y garantizar unos estándares mínimos de atención a los niños en las diferentes comunidades autónomas”, ha destacado Sánchez Pina, que ha reclamado que la traducción de esta proposición en una ley orgánica no se demore en el tiempo innecesariamente.

“Confiamos en el empeño por parte de todos los grupos parlamentarios para sacar adelante dicha Ley, que supondría una gran mejora a la atención al maltrato contra la infancia. Es necesario un avance en cuanto al reconocimiento del problema, formación de los profesionales, disminución de la victimización y, en suma, protección a las víctimas de este tipo de violencia”, ha remarcado Palomino.

Según los datos del Gobierno, el 64,9 % de las mujeres que ha padecido maltrato tiene hijos menores de edad. “Todos estamos obligados a proteger a esos niños”, han reclamado los pediatras.

“Confiamos en el empeño por parte de todos los grupos parlamentarios para sacar adelante dicha Ley, que supondría una gran mejora a la atención al maltrato contra la infancia. Es necesario un avance en cuanto al reconocimiento del problema, formación de los profesionales, disminución de la victimización y, en suma, protección a las víctimas de este tipo de violencia”

VIOLENCIA SEXUAL

En el caso de los abusos sexuales, algunas estadísticas señalan que hasta uno de cada cinco menores de 18 años ha sufrido algún tipo de violencia sexual, de forma aislada o reiterada. En el 95% de estos casos, el agresor es un varón; que pertenece al entorno cercano del niño hasta en el 75-80% de las ocasiones (padre biológico, pareja de la madre, abuelos, hermanos, tíos, conocidos de la familia, entrenadores o monitores). Según datos de Save the Children, en el caso de las niñas el abuso suele producirse a edades más tempranas, entre los 7-9 años y la ejercen fundamentalmente personas del entorno familiar; mientras que en el caso de los niños, la edad media suele estar en torno a los 11-12 años y el agresor suele ser en mayor medida un conocido con autoridad (profesor, entrenador…). En ese mismo estudio, se afirma que en torno a un 70% de los casos que entran en el sistema legal nunca llega a juicio oral.

Adriana Bonezzi, abogada que ha impulsado el protagonismo de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria en la redacción parlamentaria de dos Proposiciones No de Ley (PNL), ha destacado el importante papel que desempeñan los pediatras de Atención Primaria como primer profesional sanitario en detectar posibles situaciones anómalas o de maltrato en menores. “Son los pediatras de los centros de salud los profesionales sanitarios que están en contacto directo con los menores de edad y sus familias y, por lo tanto, son los agentes sociales que pueden detectar y conocer de primera mano los problemas a los que se enfrentan los menores desde los primeros días de vida hasta la adolescencia y dar la voz de alarma, activando los mecanismos oportunos establecidos para ello. Y eso es un compromiso con los menores, su integridad, sus familias y con la sociedad”. 

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