Desperdicio alimentario en hospitales, hasta un 65% en Europa: “Un lujo que no nos podemos permitir”

El sistema sanitario produce un desperdicio alimentario mayor que servicios de restauración, según un informe de Health Care Without Harm. Los hospitales cuentan con medidas para evitarlo, pero, señalan, hay que seguir trabajando en ello

Cafetería del Hospital Univesitario José Germain (Foto. Comunidad de Madrid)

El sistema sanitario es uno de los mayores participantes del desperdicio alimentario que se da en la sociedad. Según un informe de Health Care Without Harm (HCWH), en Europa los hospitales y otros servicios del sistema de salud generan una mayor cantidad de residuos de alimentos que el sector de restauración y comercios de alimentación, con un peso que varía entre el 6 y el 65% del desperdicio total que se realiza.

Una situación que se da, según el informe, por sistemas ineficientes a la hora de pedir y entregar los alimentos, cantidades y porciones inadecuadas que no toman los pacientes o platos con una estética que no resulta apetecible. Son productos que se descartan en la cadena alimentaria, pero que siguen siendo adecuados para el consumo humano.

Esto tiene claras consecuencias sociales, económicas, ambientales y en la salud del paciente. Una correcta alimentación siempre va a implicar una mejor evolución de las personas enfermas, y son los profesionales sanitarios los que tienen que asegurar que se toma, al mismo tiempo que deben intentar reducir la cantidad de comida tirada con medidas y estrategias eficaces.

Los hospitales son los que tienen que contar con herramientas para adaptar y flexibilizar la alimentación al paciente

“El desperdicio alimentario es un lujo que no nos podemos permitir”, subraya para ConSalud.esÁngel Pastor Casado, gobernante del Área de Servicios Generales y Hostelería del Hospital Universitario de Fuenlabrada. Como añade, “tirar algo a la basura no aporta valor, sino muy al contrario, ya que la gestión de los residuos sigue siendo un problema medioambiental y económico, esto último debido a las tasas con las que están gravados. Es decir, en nuestro caso se produce un doble gasto puesto que hemos abonado una dieta que no ha sido consumida y tenemos tasas por su posterior residuo”.

Los pacientes no pueden controlar el estado físico o emocional en el que se encuentran, o las ganas de comer o la inapetencia que sientan. En ese sentido, los hospitales son los que tienen que contar con herramientas para adaptar y flexibilizar su alimentación. En España, cada centro sanitario cuenta con sus propias claves para dar respuesta a esta problemática a partir de alimentos más apetecibles y nutritivos, fáciles de comer o personalizados por el propio paciente

Un ejemplo es el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela, que acomoda las solicitudes de alimentos de los pacientes en un horario de 8 de la mañana a 10 de la noche; cuenta con una trituradora a la que envía el residuo de comida y ajusta el tamaño de las porciones dividiéndolas a lo largo del día. Con ello en 2015 consiguieron reducir el desperdicio a un 2,5% tras servir 2.600 millones de comidas.

En el Hospital La Paz también se envían los desperdicios a sistemas de compostaje. Cuenta con 55 tipos de dietas distintos adaptadas a cada patología y que es elegida en consenso con los médicos. En el caso concreto de los pacientes sin restricciones terapéuticas, eligen entre dos menús diferentes. Además, el hospital madrileño puede reducir las cantidades que se dan a los pacientes según sus peticiones.

Personalizar “al máximo” las dietas a los pacientes dadas su situación, es un principio esencial, destaca Pastor Casado. “De este modo, podremos servir los platos con raciones al gusto del paciente"

El Hospital de Fuenlabrada, por su parte, ha incorporado a estas medidas las nuevas tecnologías y otros avances que le permiten reducir las sobras de alimentos y al mismo tiempo no tirarlas. En este sentido, personalizar “al máximo” las dietas a los pacientes dadas su situación, es un principio esencial, destaca Pastor Casado. “De este modo, podremos servir los platos con raciones al gusto del paciente, lo que contribuirá además a mejorar su recuperación y situación nutricional y minimizar los restos que se generen”.

APPS Y ADAPTACIÓN DE HORARIOS

Recientemente el hospital del sur de la Comunidad de Madrid presentaba su aplicación móvil, Too Good To Go,  con la que se da respuesta al excedente de comida al final del día vendiéndolo a un coste menor a la población general. “Se trata de una segunda oportunidad para estos alimentos que las personas adquieren al comprar paquetes sorpresa de comida preparada o productos frescos por un precio inferior al habitual”, explica Ángel Pastor Casado.

La acreditación GEDA es un programa para los mayores que incluye “poner a su disposición alimentos durante las 24 horas, para dar respuesta a las necesidades de esta población tan vulnerable”

El hospital también está trabajando para obtener la acreditación GEDA. Se trata de un programa para adaptar las urgencias hospitalarias a los mayores, que incluye “poner a su disposición alimentos durante las 24 horas, para dar respuesta a las necesidades de esta población tan vulnerable”, explica el gobernante. De esta forma, “se adapta la alimentación a los horarios del paciente o a su hambre y se evita el desperdicio de dietas que son servidas en los horarios establecidos, pero que no se consumen”.

El hospital también cuenta con la opción de que los pacientes con dietas menos restrictivas y sin problemas alérgicos o intolerancias puedan personalizar su comida según gustos y preferencias dentro de las opciones disponibles. Esta “carta” también está disponible para los pacientes pediátricos y para las personas que acuden al Hospital de Día Médico Oncológico. “Es importante seguir trabajando en prácticas para reducir el desperdicio alimentario puesto que los beneficios medioambientales, económicos y sociales contribuirán a la eficiencia y sostenibilidad del sistema de salud”, concluye Pastor Casado.

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