La Enfermería Familiar y Comunitaria reclama “de una vez por todas” su reconocimiento en el SNS

Este colectivo considera que apostar por ellos de manera plena es "un valor de seguridad y calidad" que asegura la mejor asistencia para el paciente

Enfermera de Familia y Comunitaria. (Freepik)

Este 26 de noviembre de 2023 se celebra el Día Internacional de la Enfermería Familiar y Comunitaria. Una jornada destinada a reconocer la labor de estas profesionales para el cuidado, prevención y educación en salud de la ciudadanía. Un reconocimiento que desde distintos colectivos denuncian que todavía no se ha logrado en nuestro país. Se trata de una especialidad enfermera especialmente dedicada al ámbito de la Atención Primaria y que reclama ser oportunamente integrada en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Una realidad todavía incompleta a los largo de las diferentes CC.AA.

En esta línea, desde la Asociación Andaluza de Enfermería Familiar y Comunitaria (Asanec), su presidenta -María Dolores Ruiz-, han aprovechado esta fecha para exigir que su especialidad sea reconocida “de una vez por todas”, dado que de no ser así “se pone en riesgo la mejora de la calidad asistencial. Hay que apostar de manera plena por este colectivo, al ser un valor de seguridad y calidad para el paciente”. No en vano, estas profesionales se diferencian singularmente de las enfermeras generalistas a nivel de formación y capacidades adquiridas.

“No solo se centra en las prácticas y cuidados de enfermería, también se encarga de la intervención de salud pública y sanitaria en beneficio de la comunidad"

De esta manera, la Enfermería Familiar y Comunitaria constituye una disciplina profesional que se ocupa del cuidado, prevención de enfermedades y la promoción de la salud no sólo en un individuo, sino en el ámbito familiar y de comunidad. Entre sus cometidos, estas sanitarias desempeñan un papel esencial en el primer nivel de la asistencia al ciudadano; promoción de la salud, la prevención de enfermedades, la atención a pacientes crónicos, la educación sanitaria y la coordinación de la atención entre los diferentes niveles asistenciales.

La cercanía que desarrollan con los pacientes las habilita para desarrollar su trabajo sobre los colectivos más vulnerables de la sociedad, como mayores, dependientes, cuidadoras, polimedicados, pluripatológicos, pacientes crónicos o niños, entre otros grupos. De la misma manera, desarrollan funciones de trabajo colaborativo, prescripción colaborativa, prescripción independiente, trabajo con cuidadoras de personas dependientes y con discapacidad en domicilio, y colaboración con las residencias de mayores a través de las Unidades de Residencias.

“Sí se han creado las bolsas de trabajo para especialistas de Familia y Comunitaria, aunque se sigue llamando a las enfermeras de la bolsa general"

En esta línea, la presidenta de Asanec ha destacado que “no solo se centra en las prácticas y cuidados de enfermería, también se encarga de la intervención de salud pública y sanitaria en beneficio de la comunidad, habiendo demostrado que su labor en prevención y formación es clave para no colapsar el sistema sanitario”. Una serie de cualidades que las enfermeras han adquirido a los largo de sus estudios de especialización y que pueden desaprovecharse si no se desarrolla una apuesta decidida por exprimir su potencial en un contexto de sobrecarga asistencial y falta de profesionales en el SNS.

APUESTA AUTONÓMICA DESIGUAL

Las bolsas especificas para las enfermeras de Familia y Comunitaria tienen todavía un importante desarrollo en nuestro país. Entre las CC.AA. más avanzadas en la integración y reconocimiento de este perfil profesional en sus servicios de salud encontramos a Galicia, Aragón, Comunidad Valenciana e Islas Baleares. Territorios donde sí existe y funciona esta bolsa de trabajo. “En Galicia no se aplica en todo el territorio –depende de la gerencia-; en Aragón se ha instaurado recientemente y parece que va funcionando; en Comunidad Valenciana funciona, pero no se convocan puestos de especialista; y esta operativa también en Murcia y Baleares”, aclaró recientemente a ConSalud.es el presidente de la Asociación EIR, Guillermo Vera.

La dotación de estos profesionales resulta insuficiente y puede “conlleva un incrementos en la mortalidad y morbilidad de los pacientes, un mayor número de reingresos y alargamientos de estancias”

Por otro lado, en regiones como Cantabria, País Vasco, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Extremadura “sí se han creado las bolsas de trabajo para especialistas de Familia y Comunitaria, aunque se sigue llamando a las enfermeras de la bolsa general, independientemente de que dispongan de la formación especializada o no”, desvela. Finalmente, en otras siete autonomías -Canarias, Andalucía, Madrid, Cataluña, Navarra, La Rioja y Asturias-, más Ceuta y Melilla, la bolsa para estas profesionales no existe como tal y su creación se mantiene aparcada.

Con todo ello, el colectivo reclama, con especial énfasis en este Día Internacional de la Enfermería Familiar y Comunitaria, que se incremente de manera permanente el número de enfermeras y enfermeros ante la evidencia de que la dotación de estos profesionales resulta insuficiente y puede “conllevar un incrementos en la mortalidad y morbilidad de los pacientes, un mayor número de reingresos y alargamientos de estancias”, concluyen desde Asanec.

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