Cardiología fetal, más allá de los problemas congénitos: el riesgo cardiovascular de los pacientes

Investigacioens recientes han descubierto que el entorno intrauterino adverso constituye un factor de riesgo cardiovascular en la infancia y edad adulta

Ginecóloga realizando una ecografía a una embarazada (Foto. Pexels)
11 junio 2023 | 00:00 h

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo. Cada año fallecen casi 18 millones de personas por su causa, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Aunque su mortalidad va disminuyendo, su prevalencia no. La diabetes, la hipertensión o la obesidad son tres factores de riesgo cardiovascular que viven un incremento galopante que se prevé seguirá para los próximos años. Con ello, aumentarán problemas como los ictus o las patologías cardiacas

Estos, sin embargo, no son los únicos factores de riesgo implicados en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. La Cardiología fetal ha descubierto que el entorno en el que se desarrolla el feto influye en estos problemas de salud. Un conocimiento que abre las puertas a nuevas investigaciones, estrategias de prevención y líneas de abordaje, y que ha sido posibles gracias a los avances que se han producido en esta especialidad médica.

Este fue uno de los temas que la Dra. Lucía Deiros Bronte, coordinadora de la Unidad de Cardiología Fetal del Servicio de Cardiología Infantil del Hospital Universitario La Paz, abordó en el 69 Congreso de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y que explica más detalladamente a ConSalud.es. “Históricamente nos hemos centrado en las cardiopatías congénitas. Gracias a la tecnología de imagen avanzada de la que disponemos, de la mayor implicación de cardiólogos fetales y especialistas en medicina fetal, y de la ampliación de unidades multidisciplinares, la precisión del diagnóstico es de hasta el 90%”, señala la Dra. Deiros Bronte. Estos avances han permitido también mejorar el diagnóstico de pacientes con problemas como una insuficiencia cardiaca intrauterina, sin un origen congénito, y que cada vez se ven más en consulta.

Ciertos ambientes uterinos propician estos problemas cardiacos, y también influyen en el riesgo cardiovascular de niños que nacen aparentemente sanos

A la pregunta de por qué estos niños que no han nacido tenían un corazón dilatado y a qué se debe el incremento, los investigadores han desarrollado diferentes estudios experimentales y epidemiológicos que les han permitido concluir con una novedosa razón: ciertos ambientes uterinos propician estos problemas cardiacos, y también influyen en el riesgo cardiovascular de niños que nacen aparentemente sanos.

ENTORNO FETAL E IMPACTO CARDIOVASCULAR

“Los entornos intrauterinos adversos pueden producir cambios epigenéticos que puede modificar la anatomía del órgano”, explica la Dra. Lucía Deiros Bronte. Condiciones que sobrecargan de líquido, aumentan su volumen o incrementan la presión sobre el corazón pueden producir cambios en el desarrollo del miocardio. Estas alteraciones, una impronta que acompaña al paciente de por vida, puede conllevar que el niño y el futuro adulto sean “más sensibles en la vida posnatal a riesgo cardiovascular”, añade.

Elementos como una hipoxia, un retraso en el crecimiento intrauterino, una enfermedad metabólica descontrolada de la madre, o que esta tenga obesidad o, al contrario, desnutrición se han relacionado también con cambios en la programación metabólica de los fetos que, a su vez, se ha asociado a la aparición de enfermedades en la vida adulta, como reflejan diversos estudios de la literatura científica.

Dra. Lucía Deiros Bronte: “Los factores de riesgo cardiovascular los tenemos que ver como una línea continua de interacción que empieza desde vida prenatal”

“Algunos de los problemas que se pueden detectar en el futuro de los pacientes que se han desarrollado en estos entornos intrauterinos adversos son hipertensión, diabetes mellitus, intolerancia a la glucosa e incluso enfermedad coronaria posterior”, manifiesta la especialista. Problemas que se pueden desarrollar durante la infancia o la vida adulta.

“Los factores de riesgo cardiovascular los tenemos que ver como una línea continua de interacción que empieza desde vida prenatal”, subraya la Dra. Deiros Bronte. Al tener este conocimiento los profesionales pueden prevenir con educación y modificación de los factores riesgos los problemas cardiovasculares desde antes del nacimiento hasta la muerte del paciente. Una visión muy novedosa que poco a poco se va implantando y que permitirá enfrentar “la pandemia que estamos viviendo de enfermedad cardiovascular”, concluye la experta.

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