Los estudiantes de Medicina en Ucrania, en el limbo: ¿Podrán continuar su formación como médicos?

Más de 76.000 estudiantes extranjeros están matriculados en universidades ucranianas. Tras la ofensiva rusa, la mayoría han tenido que volver a sus casas, donde ahora permanecen en la incertidumbre, a la espera de saber si podrán acabar la carrera

Una joven con una maleta. (Foto. Freepik)

Ya han pasado más de dos meses desde que Rusia invadiera Ucrania y la incertidumbre de quienes han tenido que abandonar sus casas huyendo de la guerra sigue a la orden del día. Los estudiantes de Medicina de las universidades ucranianas, son uno de los muchos colectivos afectados.

Se estima que hay más de 76.000 estudiantes de 155 países diferentes formándose en Medicina en Ucrania. La mayoría de ellos son de India (18.429), Marruecos (8.233) y Azerbaiyán (5.470). Para estos alumnos, en especial para los indios, estudiar Medicina en sus países de origen es demasiado caro o difícil. Para empezar, porque para entrar a Medicina en una universidad pública en India los alumnos deben pasar un examen conocido como NEET- siglas en inglés de National Elegibility cum Entrance Test –. Solo los alumnos con mejores notas consiguen una plaza, por lo que para el resto de indios, la alternativa es la universidad privada, que solo es una opción viable para las familiasv con alto poder adquisitivo.

Según informa a The British Medical Journal el copresidente del grupo de trabajo para hacer frente a la Covid-19 de la Asociación Médica de India, Rajeev Jayadevan, una universidad privada en este país puede costar el equivalente en rupias a 95.000 euros por los cinco años de grado. En cambio, estudiar y vivir en el extranjero, en países como Ucrania, cuesta menos de la mitad que una universidad privada en su país natal, por lo que muchos estudiantes emigran para formarse como médicos.

Se estima que hay más de 18.000 alumnos de Medicina indios estudiando en Ucrania

En Ucrania, estudiar seis años de carrera, contando los gastos de alquiler y manutención, puede costar entre 25.000 y 50.000 euros. Además, no necesitan una buena nota en el NEET ni otro examen para ser aceptados y las universidades ucranianas ofrecen cursos de latín, terminología médica y bioética, formación no incluida en las facultades de Medicina indias.

“ATRAPADOS” EN UCRANIA

Shreyoshree Sheel está en primero de carrera en la Universidad Estatal de Medicina de Ternopil, al oeste de Ucrania. Esta joven es una de los 18.000 estudiantes de Medicina indios que se encuentran “en el limbo” por la guerra. Sheel confiesa que “adoraba la disciplina académica de su universidad” y ya estaba adaptada a la vida en Ucrania. Una vida que “estaba hecha para ella”. Aprendía el idioma poco a poco, en los supermercados, tiendas y restaurantes y tenía un par de amigos de diferente países de África con los que cocinaba, escuchaba música y viajaba. Tras la invasión rusa, también fue con ellos con quien huyó.

El 24 de febrero todo cambió para Sheel y sus cuatro compañeros de Medicina. Ese mismo día, cogieron sus pasaportes, documentos de la universidad y comida y corrieron a un gimnasio subterráneo en su barrio. Las sirenas empezaron a sonar a todo volumen en lo que finalmente resultó ser un simulacro del ejército de Zelenski. Aqhí fue cuando decidió que era el momento de volver a casa.

A base de galletas, cereales y zumos, consiguió recorrer andando 15 kilómetros hasta llegar a la frontera con Rumanía, pero llegar a su destino no fue el fin de la odisea. El ejército ucraniano utilizó spray pimienta y disparó al aire para dispersar a la multitud, para a continuación solo dejar cruzar la frontera a los ciudadanos ucranianos.

Como ella, muchos extranjeros caminaron durante horas, algunos derritiendo nieve para poder beber agua y desplazándose de frontera a frontera hasta conseguir salir del país

Después de que Rumanía dejase de ser una opción, Sheel y sus compañeros partieron en bus hasta la frontera de Ucrania con Hungría. La embajada de India la acogió en Budapest y el 7 de marzo voló a casa en un avión fletado por el Gobierno indio. Como ella, muchos extranjeros caminaron durante horas, algunos derritiendo nieve para poder beber agua y desplazándose de frontera a frontera hasta conseguir salir del país.

Como Sheel, otra futura médico india llamada Mahek se encontró “atrapada” en Ucrania tras la ofensiva rusa. Estaba a punto de comenzar la carrera en la Universidad Estatal de Sumy, al este de Ucrania y a apenas 45 minutos de la frontera rusa. En marzo estaba previsto que empezara el curso, pero todo se truncó el 24 de febrero.

“Estuvimos atrapados, con recursos mínimos de agua y comida durante dos semanas. Al principio bebíamos agua del grifo, pero tras una semana de guerra, y después de que cortaran el agua corriente por las explosiones, tuvimos que derretir nieve para beber”, cuenta a The BMJ. Finalmente, fue evacuada por la Cruz Roja y una farmacéutica india con sede en Ucrania y voló a Delhi desde la embajada de India en Polonia.

¿Y AHORA QUÉ?

Aunque ahora están a salvo de la guerra, la incertidumbre de los futuros médicos continúa. Los 76.000 estudiantes de Medicina extranjeros matriculados en Ucrania están a la espera para continuar con la carrera. Seis universidades alemanas se han ofrecido a acoger estudiantes, aunque la postura de las universidades ucranianas aún no está clara. Otros países, como Marruecos, han acomodado a los alumnos para que sigan estudiando en universidades marroquíes, tanto públicas como privadas.

"Una buena parte del tercer curso incluye prácticas, así que las clases online no ayudarán por mucho tiempo, pero tampoco sé si será seguro volver a Ucrania cuando acabe la guerra"

Sheel cuenta que muchos alumnos siguen estudiando vía online si bien no saben qué ocurrirá en junio, cuando empiece el siguiente curso académico. Es el caso de Arya Aldrin, estudiante de segundo año en la Universidad Médica Nacional Pirogov Memorial, en Vinnysya, a 120 kilómetros de la frontera con Moldavia. Arya está acabando este curso vía online, pero en junio empezaría su tercer año. “Una buena parte del tercer curso incluye prácticas, así que las clases online no ayudarán por mucho tiempo pero tampoco sé si será seguro volver a Ucrania cuando acabe la guerra”, comenta. Asimismo, algunas universidades que iban a impartir clases online, aún no las han comenzado.

“Nuestro futuro estaría a salvo si el Gobierno indio acogiese a todos los estudiantes ucranianos en universidades públicas”, añade la joven. La Comisión Médica Nacional de India, dijo el pasado 4 de marzo que los estudiantes extranjeros que no hayan completado sus estudios por la Covid-19 o la guerra, podrán hacerlo en universidades indias. Con todo, las leyes actuales no permiten el traslado de expediente y la comisión no parece estar dispuesta a cambiar la legislación para acomodar a los futuros médicos. La Administración parece estar cargada de buenas intenciones, aunque los trámites van lentos y son obstaculizados desde dentro.

El presidente de la Asociación Médica India en la región de Kerala, Samuel Koshy, ha comentado que sería difícil acomodar a todos los estudiantes en universidades públicas, una vez que ya se gradúan 95.000 médicos al año y eso es “suficiente” para satisfacer las necesidades del sistema sanitario indio. La opción para los estudiantes, en opinión de Koshy, sería terminar la carrera en otro país o continuar vía online.

Sheel estudia online durante ocho horas al día, cinco días a la semana y asegura que “no sería un problema seguir de forma telemática otro año”. Después, querría volver a Ternopil. “Echo mucho, mucho de menos mi vida en Ucrania. Era una buena vida”.

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