Salud mental en Atención Primaria: Incorporar psicólogos clínicos en una sociedad sobremedicada

Antonio Cano Vindel, catedrático de Psicología, explica a Consalud.es la importancia de los psicólogos clínicos en Atención Primaria después de que ya ocho comunidades autónomas los hayan incorporado, aunque todavía en ratios bajos

Un paciente en consulta de Psicología Clínica (Foto. Pixabay)

Este martes se hacía público el 'Plan de Salud Mental de Cantabria' para los años 2022-2026. Esta nueva estrategia establece la creación de un programa de psicología clínica en Atención Primaria (AP) y según informaba el psicólogo clínico César González-Blanch, participante en el desarrollo del documento en su cuenta en Twitter, se tiene previsto "la contratación de 21 psicólogos clínicos para AP en los próximos 4 años, el primer año 6 y luego 5 más cada año".

Con este anuncio, Cantabria se convierte en la octava comunidad autónoma en incorporar esta especialidad a la Atención Primaria, una decisión que han celebrado múltiples especialistas en salud mental porque, como explica a Consalud.es Antonio Cano Vindel, catedrático de Psicología y expresidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, reduce los tiempos de espera para recibir atención con un trastorno mental común, reduce la prescripción de psicofármacos y libera la atención especializada que se puede centrar en trastornos más graves como puede ser un trastorno bipolar, una psicosis o un trastorno esquizofrénico.

"Son trastornos que si no se tratan bien se cronifican e incapacitan, aumentando la presión asistencial y perdiendo muchas horas de productividad laboral”

Según lo recogido en el último informe de la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria (BDCAP), en 2017 el trastorno de ansiedad afectaba al 6,7% de la población según los registros de las historias clínicas de AP. La depresión era el segundo trastorno más frecuente registrado, con un 4,1%, y de síntomas, el trastorno del sueño, que afecta al 5,4% de la población (15,8% en mujeres, 5,1% en hombres), y crece con la edad. Los trastornos mentales y del cerebro han supuesto un gasto que ha llegado a representar el 8% del PIB de nuestro país, en datos de 2010.

“Solo la ansiedad y la depresión suponían en 2010 un coste de un 2,3% sobre el PIB. Son trastornos que si no se tratan bien se cronifican e incapacitan, aumentando la presión asistencial y perdiendo muchas horas de productividad laboral”, explica Antonio Cano Vindel. Con la pandemia estos casos se han incrementado. "La carga por discapacidad de la ansiedad y la depresión ha aumentado en todo el mundo a partir de la pandemia. Esto supone una sangría de las economías".

EL ABORDAJE DE SALUD MENTAL EN ATENCIÓN PRIMARIA

España se encuentra a la cabeza mundial en consumo de psicofármacos. Según el citado informe de la BDCAP, el 34,3% de las mujeres y el 17,8% de los hombres de 40 y más años ha retirado al menos un envase de antidepresivo, ansiolítico o hipnótico/sedante durante el año de estudio, 2017. “En términos cuantitativos, se dispensan 203,6 DHD (dosis diarias definidas por mil personas y día), cantidad que permite tratar al 20,4% de la población de 40 años y más con una dosis diaria estándar durante todo el año”, indica el documento.

La dispensación de antidepresivos, ansiolíticos, hipnóticos y sedantes es la práctica más común en Atención Primaria. Un tratamiento menos efectivo que la atención psicológica, como han demostrado a lo largo del tiempo diversas guías y corroboró en España el estudio PsicAp. Este ensayo clínico comenzó en 2012, obteniendo resultados cinco años después, en 2017.  “Se ha demostrado que los trastornos de ansiedad y depresión se atienden mejor con información, entrenamiento y con técnicas psicológicas en definitiva, que con psicofármacos. Estos te ayudan a estar mejor, pero no te explican cómo gestionar mejor tu estrés y tus emociones. Si no se sabe gestionar se pueden estar cometiendo errores y aumentar los síntomas”, indica el experto, quien destaca que se demostró que el tratamiento psicológico era 3,5 veces más eficaz que el tratamiento habitual de Atención Primaria.

“Implica la posibilidad de que el médico de Familia en vez de prescribir primero fármacos, derive al paciente al psicólogo clínico de Atención Primaria”

Fue entonces cuando algunas Comunidades Autónomas como Madrid, Cataluña donde ya había una cierta presencia, Murcia y Asturias, siguiendo las recomendaciones de los expertos y las evidencias científicas, incorporaron psicólogos clínicos en Atención Primaria. A ellas le han seguido cinco regiones más: Baleares, Andalucía, Galicia y la última incorporación de Cantabria. Cinco años después, si el ratio de psicólogos clínicos en sistema de salud está muy por debajo de la recomendación mundial, 5 por 100.000 habitantes cuando debería ser de al menos 20 psicólogos 100.000 habitantes, el de psicólogos en Atención Primaria es "simbólico", reconoce Cano Vindel. Pero, pese a ello, los pasos dados suponen un importante avance en el abordaje de estos pacientes.

“Implica la posibilidad de que el médico de Familia en vez de prescribir primero fármacos, derive al paciente al psicólogo clínico de Atención Primaria”, indica el experto. Esto permite descongestionar las consultas de Primaria, tan sobrecargadas actualmente con médicos que atienden a 70 pacientes al día. Otra ventaja es que ayudaría también a descongestionar las consultas de salud mental porque no es necesario derivar los casos de ansiedad y depresión a la atención hospitalaria, dedicadas más a la atención de trastornos mentales más graves como el trastorno bipolar, los trastornos de personalidad o la psicosis. “Además, el paciente tendría atención inmediata, no dentro de tres o seis meses cuando se tiene el problema hoy. Esta atención permitiría dar en primer lugar información al paciente para enseñarles a manejar su estrés y sus emociones de manera eficaz para que no recurra de forma frecuente a los fármacos y no siga cometiendo errores que producen más síntomas”, insiste Antonio Cano Vindel.

Sensibilizar a profesionales sanitarios de la existencia en ciertas comunidades autónomas de este servicio, para que no deriven trastornos como la ansiedad a las unidades de Salud Mental, con alto número de casos en lista de espera, e incorporar psicólogos clínicos en todas las regiones supone una mejora en el abordaje en tiempos en la que los trastornos de salud mental están en auge y se producen al día 11 suicidios muchos de los cuales producidos por la depresión y la ansiedad.

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