La SEC y la SEN ponen en marcha la primera iniciativa en España sobre cardionefrología

Entre el 40 y 50% de los pacientes con insuficiencia cardiaca crónica asocian algún grado de enfermedad renal

Profesionales sanitarios (Foto: Freepik)
5 octubre 2022 | 14:20 h

La enfermedad renal es una de las comorbilidades con mayor prevalencia en los pacientes con insuficiencia cardiaca y su presencia se asocia a peor pronóstico y mayor morbimortalidad. De hecho, entre el 40 y 50% de los pacientes con insuficiencia cardiaca crónica (IC) asocian algún grado de enfermedad renal, de manera que su abordaje supone un verdadero reto para los profesionales sanitarios desde el punto de vista clínico.

Además, los pacientes con Enfermedad Renal Crónica (ERC) han sido históricamente excluidos de los ensayos clínicos en insuficiencia cardiaca, por lo que se carece de una evidencia científica sólida que respalde el uso de las terapias que han demostrado beneficio en el pronóstico y mejora de la salud en personas sin ERC.

Con el objetivo de mejorar la formación de los profesionales que desarrollan su actividad en este ámbito, así como el abordaje y atención multidisciplinar de los pacientes que tienen IC o enfermedad renal, dada la estrecha relación que tienen ambas patologías y sus especialidades médicas, la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) y la Sociedad Española de Cardiología (SEC) han puesto en marcha el primer Curso de CardioNefrología que se realiza en España.

"La CardioNefrología es una subespecialidad que está viviendo un auge importante en los últimos años"

Se trata de una iniciativa pionera cuyo objetivo es cubrir la necesidad cada vez más creciente de formación y actualización de conocimientos de nefrólogos y cardiólogos y de impulsar la multidisciplinariedad en el campo sanitario para mejorar la asistencia y tratamiento de los pacientes, en este caso, los que presentan simultáneamente enfermedades renales y cardiovasculares.

La alta mortalidad de los pacientes con ERC, está relacionada, fundamentalmente, con el conjunto de afecciones tanto isquémicas, como no isquémicas, que sufre su corazón. Por ello es necesario que se realice un adecuado manejo clínico de las complicaciones cardiacas de los pacientes con ERC, que es una de las necesidades médico-sanitarias que no están siendo debidamente cubiertas en la actualidad y debe mejorarse desde el punto de vista formativo de los profesionales de Nefrología y Cardiología.

“La CardioNefrología es una subespecialidad que está viviendo un auge importante en los últimos años, y este curso nos permitirá seguir avanzando para que nuestros profesionales mejoren en la formación y la investigación en el ámbito cardiorrenal, pero sobre todo vendrá a beneficiar a los pacientes que sufren simultáneamente una enfermedad renal y una enfermedad cardiaca, mejorando su atención y tratamiento”, explica el coordinador del curso, el doctor Javier Díez.

 La CardioNefrología pretende hacer frente de manera efectiva al reto asistencial y sanitario creciente que supone la asociación entre la enfermedad cardiaca y renal

 La CardioNefrología pretende hacer frente de manera efectiva al reto asistencial y sanitario creciente que supone la asociación entre la enfermedad cardiaca y renal, especialmente en la población de edad avanzada, proporcionando el cuidado renal y cardiovascular adecuado para los pacientes afectados.

Este I Curso de CardioNefrología es una de las primeras acciones fruto del acuerdo marco de colaboración que la S.E.N. y la SEC han suscrito para fomentar la colaboración entre ambas sociedades científicas y estudiar y potenciar la formación y la investigación en esta área de conocimiento, a través del Grupo de Trabajo de Medicina Cardiorrenal de la S.E.N. y el Grupo de Trabajo de Síndrome Cardiorrenal y Tratamiento de la Congestión en la Insuficiencia Cardiaca de la SEC. En total, unos 500 nefrólogos y cardiólogos españoles participarán en esta formación, que se desarrollará en formato online de manera teórica-práctica y en la que también participarán pacientes que contarán su experiencia y las consecuencias del impacto de la enfermedad cardio-renal en su vida y entorno cercano.

El curso, organizado por estos grupos de trabajo y cuyos directores son los doctores Borja Quiroga y Julio Nuñez, tiene como objetivo principal profundizar en el conocimiento de la asociación entre la enfermedad cardiaca y la renal y en el manejo del paciente cardiorrenal, actualizando la fisiopatología de esta relación y los métodos de diagnóstico y la estratificación del riesgo de este tipo de paciente.

Asimismo, busca profundizar en la prevención y el tratamiento de las personas con problemas cardiorrenales, conocer la organización y la gestión de la asociación de la enfermedad cardiaca y la renal y valorar la perspectiva del propio paciente renal como persona.

Se calcula que al menos un 25% de los pacientes con enfermedades cardiovasculares tienen ERC diagnosticada, pudiendo ser muchos más los pacientes con una ERC no diagnosticada

La iniciativa se desarrollará desde mediados de octubre mediados de junio y se estructura en 7 módulos o bloques temáticos con un total de 41 temas que ofrecen, formar a los nefrólogos y cardiólogos en los aspectos fisiopatológicos y clínicos de la enfermedad cardiorrenal, los aspectos epidemiológicos y económico-sanitarios, el diagnóstico y detección de la patología, los aspectos preventivos y terapéuticos para su abordaje y manejo, o las cuestiones relacionadas con la organización y de gestión sanitaria de la CardioNefrología a través de la creación de unidades cardiorrenales en los hospitales españoles.

Así, más en concreto, se abordarán aspectos como las interacciones fisiológicas entre el corazón y el riñón, los factores de riesgo clásicos y emergentes asociados a la enfermedad cardiovascular y renal, los mecanismos y manifestaciones de la afectación cardiovascular en la enfermedad renal y viceversa, los nuevos modelos de diagnóstico a través de la ecografía y los biomarcadores humorales, el manejo conjunto de los factores de riesgo cardio-renal o el papel de la nutrición y el ejercicio físico en el paciente.

Asimismo, se tratarán otros aspectos como el manejo de nuevos fármacos e indicaciones para el tratamiento de la enfermedad cardiorrenal, la homogenización de los resultados y la planificación de ensayos clínicos cardiovasculares en los pacientes con ERC avanzada y en tratamiento renal sustitutivo, las bases para la creación de unidades asistenciales cardiorrenales o aspectos específicos de los cuidados paliativos en este tipo de pacientes, así como de la evaluación de su calidad de vida.

En cuanto a la metodología, los módulos temáticos se presentarán a través de presentaciones teórico-prácticas y diverso material bibliográfico, con un test final con preguntas que los alumnos deberán realizar en cada uno de ellos. Los participantes deberán aprobar el 70% de los temas para recibir su certificado acreditativo.

LA FUERTE RELACIÓN ENTRE LA ERC Y LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

Los factores de riesgo cardiovascular clásicos y los emergentes se asocian no sólo con el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares, sino también con el de la ERC. Así, recientes estudios como ENRICA-RENAL han confirmado que la prevalencia de la ERC en pacientes que acumulan diferentes factores de riesgo cardiovascular se sitúa por encima del 50%, mientras que en personas sin factores de este tipo alcanza sólo el 5%.

Las enfermedades cardiovasculares son responsables de en torno al 50% de las muertes en las personas que están en diálisis

Por otra parte, la ERC propicia el desarrollo de alteraciones en el corazón y en los vasos sanguíneos que facilitan el desarrollo de enfermedades cardiovasculares que suponen la principal causa de muerte del paciente con ERC, especialmente los que reciben Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS), ya sea diálisis o trasplante.

En concreto, las enfermedades cardiovasculares son responsables de en torno al 50% de las muertes en las personas que están en diálisis y representan casi un 15% de los nuevos casos de personas con ERC que entran en TRS en España.

Asimismo, las enfermedades cardiovasculares propician el desarrollo de ERC que, a su vez, empeora el pronóstico cardiovascular de los pacientes. Se calcula que al menos un 25% de los pacientes con enfermedades cardiovasculares tienen ERC diagnosticada, pudiendo ser muchos más los pacientes con una ERC no diagnosticada.

 

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