Ansiedad, ataques de pánico, mutismo tras el 11-M: “Hay gente todavía que puede estar afectada"

El Colegio Oficial de la Psicología de Madrid atendió, junto con otros profesionales, a todo el que lo necesitó en primera línea y fue imprescindible en el manejo de los síntomas psicológicos

Ana Lillo de la Cruz formó parte de los dispositivos de emergencia del 11M (Foto: ConSalud.es)
11 marzo 2024 | 00:00 h
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El 11 de marzo de 2004, España sufría una serie de ataques terroristas en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid. En ellos, fallecieron 192 personas y en torno a 2.000 resultaron heridas, dando lugar a un episodio de una gran carga emocional tanto para las víctimas como para el conjunto de la sociedad. Por ello, profesionales como los del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, fueron imprescindibles en el manejo del trauma desde el primer momento, atendiendo en primera línea a todo el que lo necesitase.

Este año se cumplen 20 años de la tragedia, y el Colegio ha querido recordar a las víctimas y destacar la labor fundamental  que llevaron a cabo los 948 colegiados que formaron parte de los dispositivos de emergencia que se pusieron en marcha. Una de las profesionales fue Ana Lillo de la Cruz, que ha compartido para ConSalud.es cómo se llevaron a cabo los procedimientos y a qué se enfrentaron las víctimas.

"El 11M fue una de las peores catástrofes que hemos vivido, en la que hubo muchísimos afectados y fueron muchísimos días y fases en las que hicimos la atención a las víctimas”, comenta. El Colegio activó diferentes dispositivos de emergencia que estuvieron operativos las 24 horas desde el día de los ataques hasta el 22 de marzo, prestando apoyo psicológico en los Centros de Coordinación de Emergencias, hospitales, el recinto IFEMA, tanatorios y depósitos de fallecidos, cementerios, 112 y SUMMA, comisarías de policía, hoteles y domicilios.

Ana Lillo: "El 11M fue una de las peores catástrofes que hemos vivido, en la que hubo muchísimos afectados y fueron muchísimos días y fases en las que hicimos la atención a las víctimas”

“Estábamos por ejemplo en IFEMA, donde acudían todos los familiares buscando conocer la situación de su ser querido. Atendíamos a esos familiares y amigos desde un modelo de intervención en crisis”, continúa. En este sentido, la psicóloga aclara que se activaban diferentes recursos en función de la situación de cada persona: “tuvimos que enfrentarnos a comunicaciones de malas noticias, porque había fallecimientos”.

Además, buscaban prevenir trastornos, enseñar a pedir ayuda, evaluar la sintomatología de cada persona y, especialmente, evitar la victimización. “Hay gente todavía que puede estar afectada. Falleció un gran número de personas y sus familiares pudieron quedar muy impactados por todo esto y han necesitado tratamiento”. Además, la especialista señala que cada aniversario, los afectados tienen que enfrentarse nuevamente a toda esta situación.

En lo relativo a los síntomas más comunes que padecieron los afectados, estos se caracterizaron por ansiedad, reacciones fóbicas como el miedo a utilizar el tren como transporte público y estrés agudo. Además, llegaron a darse casos de mutismo. Muchas otras personas sufrieron ataques de pánico, dificultades para dormir y pesadillas, y evitaron recibir información sobre los atentados y esquivar las zonas donde ocurrieron. Sin embargo, hubo también personas que afrontaron la situación con resiliencia. “No todo el mundo requiere atención psicológica y es importante también respetarlo”, aclara la psicóloga.

Para ayudar a los afectados, se llevaron a cabo estrategias de afrontamiento desde un modelo de intervención en crisis. “No fue terapia o evaluación, lo que hicimos fue emplear un modelo que analiza qué le está pasando a la persona o grupo familiar, naturaliza los síntomas que tienen y valida lo que está sintiendo. Además, se dan estrategias concretas y se educa en relación a los momentos posteriores que van a vivir”, continúa Ana Lillo.

A su vez, el papel de los familiares y amigos fue también fundamental. “Nos enfrentamos sobre todo a retos de que había muchas personas que no tenían aquí familias, por lo que no contaban con ese apoyo social que es importantísimo”. Algunas de estas personas eran extranjeras y no conocían el idioma, por lo que se pusieron en marcha también recursos como poner en contacto con traductores o con sus embajadas.

Ana Lillo: "Nos tocó a toda España, se hizo un duelo colectivo además del individual”

El 11M fue una situación que conmocionó a la sociedad pero que sirvió para aprender. “Aprendimos, nunca antes nos habíamos enfrentado a una situación en la que había tantas víctimas y tantos heridos, y aprendimos no solo los psicólogos sino el resto de profesionales. En ese sentido, nos tocó a toda España, se hizo un duelo colectivo además del individual”, comenta. Esta situación dio lugar a numerosas investigaciones y estudios.

Para mejorar la respuesta ante situaciones de intervención psicológica, la psicóloga Ana Lillo recomienda mejorar la formación. “Cada uno de los cuerpos que intervienen en una catástrofe de esta magnitud, como son bomberos, médicos, enfermeros o policías, tienen que hacer una reflexión y mejorar esos protocolos de intervención. Pero, en concreto, a los psicólogos lo que les recomiendo es formación específica, para que podamos afrontar mejor este tipo de casos”, concluye la psicóloga.

El Colegio Oficial de la Psicología de Madrid ha mostrado su solidaridad con las víctimas y sus familiares, así como su admiración hacia los psicólogos de Madrid que se volcaron en atender a todas las personas que necesitaron intervención psicológica ante esta catástrofe. Para ello, ha publicado un vídeo en el que varios psicólogos que intervinieron en los atentados del 11M cuentan cómo vivieron esos momentos.

 

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