Embarazo y enfermedades crónicas: “Son procesos de alto riesgo que hay que programar”

Cada vez más mujeres con patologías crónicas como pueden ser la esclerosis múltiple, la diabetes o el cáncer se plantean ser madres, o se quedan embarazadas. Una atención integral y una planificación son esenciales

Joana Castresana, paciente de esclerosis múltiple, tras dar a luz a su segundo hijo (Foto. cedida)

Joana Castresana tenía 26-27 años cuando le diagnosticaron esclerosis múltiple. En ese momento apenas recibió información sobre el embarazo y, de hecho, lo veía imposible. Durante los primeros años sufrió varios brotes. Pero finalmente decidió dar el paso, con miedo por su limitación física, con incertidumbre por ver cómo iba a afectar la enfermedad al embarazo y viceversa, y dudas sobre si podrá disfrutar de ser madre. Lo consultó con su neuróloga, “su respuesta fue muy buena y me acompañó durante todo el proceso”.

Tuvo que dejar de tomar su medicación en el momento de la concepción porque estaba contraindicada. Fue progresivo, dos meses para eliminar el tratamiento en los que sufrió un brote muy fuerte, con pérdida de visión. Pensó en no seguir, pero los médicos le decían estaba dentro de los riesgos y siguió. Durante el primer embarazo tuvo un brote en el octavo mes, “fue breve”, y en cuanto dio a luz volvió a tomar el tratamiento. Su segundo embarazo fue igual de bueno, clínicamente normal y trabajando hasta el último día. “Cuando comienzas sigue existiendo dudas, no hay respuesta al 100%, pero lo importante es que te acompañen”, indica Joana Castresana a este medio.

Dr. León: “Es importante que estas mujeres sean conscientes de que no pueden quedarse embarazadas de forma espontánea"

En España el 59,1% de las mujeres mayores de 15 años tienen alguna enfermedad o problema de salud crónico, siendo los más comunes la artrosis, la hipertensión o el dolor de espalda crónico lumbar, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Las mejoras en los tratamientos también han permitido mejorar el pronóstico de enfermedades que hasta ahora eran mortales y la calidad de vida de los pacientes, como por ejemplo aquellos con cáncer crónico. Algunas de estas mujeres deciden ser madres como Joana Castresana, otras desarrollan alguna enfermedad al quedarse embarazadas, como un cáncer. Y para todas ellas es preciso establecer una atención que las acompañe en la toma de decisión, la concepción, el embarazo, el parto y el postparto.

UNIDADES INTEGRALES

Actualmente muchas patologías son crónicas y cada mujer que quiere quedarse embarazada tiene que recibir una atención personalizada. Por ejemplo, aquellas personas con problemas crónicos de espalda o artrosis necesitan planes de ejercicios por la sobrecarga de peso que deben compensar; aquellas con enfermedades reumáticas tienen que recibir un seguimiento riguroso durante el proceso en el que algunas patologías como el lupus pueden tener más brotes. Si nos vamos a embarazadas con cáncer, habrá que ver cómo afecta el tratamiento al bebé, regularlo, seguir la evolución del tumor…

“Es importante que estas mujeres sean conscientes de que no pueden quedarse embarazadas de forma espontánea. Hay que programar el embarazo en muchos casos, ser aconsejadas y consensuarlo”, explica a Consalud.esJuan León, ginecólogo y jefe de Sección de Medicina Materno-fetal del Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Para ello es esencial que la paciente reciba una atención integral con diferentes especialistas según lo requiera su patología. “Tienen que ser atendidas en unidades multidisciplinares de alto riesgo de hospitales de referencia. Es importante que los hospitales regionales soliciten estos controles”, añade.

Los seguimientos de estas pacientes son más exhaustivos, con “controles cada dos o tres semanas, cuando lo normal es cada mes y medio o dos”

El abordaje de estas pacientes tiene que empezar con un consejo periconcepcional y tener en cuenta el futuro reproductivo de la paciente y su pareja. “También es importante el concepto de binomio madre-hijo. Los doctores tienen que valorar tanto el riesgo para la vida de la madre como de la hija y que sea viable”, explica el Dr. León. Una vez que se inicia el proceso de gestación, los seguimientos de estas pacientes son más exhaustivos, con “controles cada dos o tres semanas, cuando lo normal es cada mes y medio o dos”.

Las enfermedades pueden agravarse durante la gestación o el parto, es importante conocer estos riesgos y el impacto que pueden tener los tratamientos en el embarazo. “Son embarazos de alto riesgo en todos los sentidos, incluso si la mujer decide interrumpir la gestación. Afectan a su salud y nunca hay una seguridad del 100% de que va a estar a salvo. Es importante involucrar a la familia porque también les afecta a ellos”, explica el experto. Son casos personalizados con muchos dilemas en las que los expertos comparten su opinión y valoración a pacientes y familias. Pero, sobre todo, en este proceso es importante “derivar de forma precoz a las unidades multidisciplinares de hospitales de referencia. Es algo que no debería dilatarse nunca en el tiempo” destaca el Dr. León.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.