Covid prolongado: todo lo que la evidencia científica ha descubierto hasta ahora

Las mujeres, las personas de edad avanzada y haber requerido hospitalización debido a la infección, son factores que incrementan notablemente la probabilidad de desarrollar COVID prolongado según varios estudios.

Científica analizando muestras en un laboratorio (Foto. Freepik)
16 agosto 2021 | 00:00 h
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El inicio de la pandemia provocada por el SARS-CoV-2 es recordado por todos como caótico. Las noticias se sucedían en cuestión de horas y las decisiones para frenar la expansión del virus variaban a cada momento. El mundo se enfrentaba a un nuevo coronavirus desconocido y, la falta de evidencia científica sobre este, favoreció su rápida propagación. En aquellos momentos la evidencia sugería que la mayoría de las personas infectadas cursaba la COVID-19 de forma leve e incluso asintomática y se recuperaban en dos o tres semanas en función de la gravedad de la enfermedad.

Sin embargo, a medida que ha pasado el tiempo y los conocimientos sobre el virus han ido aumentando, se ha puesto de manifiesto que un porcentaje elevado de pacientes que han superado la enfermedad, independientemente de la gravedad, continúa experimentando síntomas más allá de la fase de incubación y desarrollo de la infección. Un fenómeno que ha sido bautizado como COVID prolongado y que se erige actualmente como una de las grandes preocupaciones en materia de salud pública.

La creciente evidencia al respecto sugiere que estos pacientes experimentan una amplia variedad de síntomas persistentes y secuelas que afectan a distintos ámbitos de su salud y, por ende, al desarrollo normal de sus vidas. Unos problemas que generan importantes impactos no solo en su salud física, sino también mental y que tienen incluso repercusiones económicas al retrasar la incorporación laboral de estas personas.

Nos enfrentamos a un complicado escenario. La primera ola de la pandemia, tal y como se ha descrito al inicio de estas líneas, fue caótica. La falta de conocimiento sumada a la escasa realización de pruebas diagnósticas se tradujo en elevados porcentajes de infectados que no fueron diagnosticados ni hospitalizados. En este punto ponemos el foco en una investigación realizada por el Grupo de Estudio de Terapias sobre COVID Prolongado de la Universidad de Birmingham, cuyos resultados han sido publicados por el World Economic Forum.

SÍNTOMAS PERSISTENTES MÁS COMUNES

La revisión realizada de la evidencia científica por parte de este grupo de investigadores confirma una preocupante realidad: la variedad de síntomas con la que se manifiesta el COVID prolongado es demasiado amplia. Los pacientes pueden experimentar todo tipo de problemas siendo los más destacados los síntomas respiratorios, gastrointestinales y neurológicos. Los 10 síntomas más reportados por los pacientes afectados por el COVID prolongado son:

  • Fatiga
  • Dificultad para respirar
  • Dolor muscular
  • Tos
  • Dolor de cabeza
  • Dolores articulares
  • Dolor en el pecho
  • Alteración del sentido del olfato
  • Diarrea
  • Alteración del sentido del gusto

Otros síntomas persistentes manifestados incluyen la confusión mental, lentitud en el pensamiento, pérdida de memoria, trastornos del sueño, palpitaciones y dolor de garganta. Algunos pacientes afectados también han informado de pensamientos suicidas y convulsiones.

La mayoría de los pacientes con COVID prolongado explican que los síntomas experimentados durante la fase aguda de la infección persisten tras la recuperación. Algunos informan del desarrollo de nuevos síntomas mientras que en otros pacientes se manifiestan de forma intermitente a lo largo del tiempo

La mayoría de los pacientes con COVID prolongado explican que los síntomas experimentados durante la fase aguda de la infección persisten tras la recuperación. Algunos informan del desarrollo de nuevos síntomas mientras que en otros pacientes se manifiestan de forma intermitente a lo largo del tiempo.

Los responsables de la revisión de la evidencia científica disponible describen dos grupos de afectados principalmente por el COVID prolongado: un grupo que experimenta exclusivamente fatiga, dolor de cabeza y problemas en las vías respiratorias superiores (junto con problemas gastrointestinales y fiebre), y un segundo grupo en el que las secuelas persistentes de la enfermedad se manifiestan en un amplio conjunto de órganos y sistemas.

Uno de los mayores temores sobre el que alertan los expertos es que el impacto a medio y largo plazo del COVID prolongado se desconoce. Un hecho que radica principalmente en la falta de comprensión que existe todavía sobre la enfermedad.

¿QUÉ AUMENTA EL RIESGO DE COVID PROLONGADO?

Una pregunta difícil de responder. Un estudio publicado en Nature Medicine indica que el riesgo de COVID prolongado es mayor en aquellos pacientes que experimentan cinco o más síntomas en la primera semana de la infección. Una situación en la que no interviene de forma decisoria ni la edad ni el sexo de los pacientes.  

Diversos estudios aseguran que determinados factores sí influyen en su desarrollo. De este modo indican que las mujeres, personas de edad avanzada y haber requerido hospitalización debido a la infección, son factores que incrementan notablemente la probabilidad de desarrollar COVID prolongado.

La aparición de ciertos síntomas en la fase aguda de la infección como, disnea, dolor en el pecho o anomalías cardíacas, se han asociado también con un mayor riesgo de aparición de COVID prolongado una vez se ha superado la infección. Comorbilidades como el asma o la obesidad son también factores de riesgo.

“Todo esto sugiere una enorme variabilidad que comprende varios síndromes diferentes relacionados, potencialmente, con causas subyacentes. Por lo tanto, se necesita con urgencia una mejor comprensión de los mecanismos biológicos e inmunológicos subyacentes del COVID prolongado si queremos desarrollar tratamientos efectivos”, concluye los autores de la revisión. 

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