‘Informe Lancet’: expertos internacionales califican de “fracaso global” la gestión de la Covid-19

El informe reprocha a la OMS su tardanza en aspectos como el reconocimiento oficial de la transmisión aérea del coronavirus, y critica la falta de cooperación entre los gobiernos, entre otros.

Mujer con mascarilla (Foto. Freepik)
15 septiembre 2022 | 10:00 h
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El SARS-CoV-2 ha enfrentado a la humanidad a la peor crisis sanitaria vivida en, al menos, los últimos 100 años. Casi tres años después de la detección de los primeros casos en la ciudad china de Wuhan a finales de diciembre de 2019, la fotografía epidemiológica que observamos poco o nada tiene que ver con aquellos primeros meses en los que la Covid-19 paralizó por completo al mundo. A pesar de que hemos recuperado la normalidad perdida en la práctica totalidad, todavía continúan existiendo numerosas incógnitas sobre el virus y muchas dudas que plantean en qué fallaron todos los países o si se podían haber hecho las cosas de forma diferente.

Aunque hablar con la perspectiva que nos da el tiempo y la experiencia es fácil, la revista The Lancet ha publicado los resultados de una exhaustiva investigación que aporta interesantes conclusiones que pueden responder a algunas de esas cuestiones que llevan formulándose desde hace casi tres años. El informe de la Comisión Lancet es el resultado de un trabajo realizado por los 28 principales expertos globales en políticas públicas, gobernanza internacional, epidemiología, economía internacional, sostenibilidad y salud mental, además de las aportaciones de más de 100 colaboradores y 11 grupos de trabajo a nivel global. Un trabajo que se ha prolongado durante dos años.

A 31 de mayo de 2022 la Covid-19 ha provocado más de 6,9 millones de muertes confirmadas oficialmente, pero las estimaciones apuntan a que los decesos superan los 17,2 millones. Dos cifras que no solo reflejan una tragedia global, sino que muestran el fracaso de la gran mayoría de políticas con las que el mundo pensaba que estaba preparado para esa “Enfermedad X”, de la que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había advertido.

Una de las críticas que más llama la atención en este documento es que se acusa directamente a la OMS de haber actuado “con demasiada cautela y lentitud en varios asuntos importantes”

Los expertos de The Lancet critican que demasiados gobiernos no se adhirieron a las normas básicas de racionalidad institucional y transparencia, que demasiadas personas no han visto con buenos ojos las medidas adoptadas para controlar el virus como consecuencia de la desinformación que ha imperado y, especialmente, la falta de colaboración internacional entre las principales potencias mundiales.

PRINCIPALES ERRORES EN LA GESTIÓN DE LA PANDEMIA

A través de su exhaustivo análisis los expertos que rubrican el informe señalan una serie de errores en materia de cooperación internacional que habrían tenido nefastas consecuencias:

  • La falta de notificación oportuna del brote inicial de Covid-19.
  • El retraso a la hora de reconocer la transmisión del virus a través del aire se ha traducido en millones de contagios y muertes.
  • Falta de implementación de medidas adecuadas a nivel nacional e internacional para controlar el virus.
  • Falta de coordinación entre los países respecto a las estrategias adoptadas para controlar la expansión del coronavirus.
  • Incapacidad de los gobiernos para examinar la evidencia científica y adoptar así mejores prácticas para el control de la pandemia, y gestionar los efectos económicos y sociales de otros países.
  • Déficit de financiamiento global para los países de medios y bajos ingresos.
  • Faltas de garantías de un suministro global adecuado y una distribución equitativa de los productos clave, entre los que se incluyen los equipos de protección personal, diagnóstico, medicamentos, dispositivos médicos y vacunas. Especialmente entre los países con medios y bajos ingresos.
  • Falta de datos oportunos, precisos y sistemáticos sobre las infecciones, muertes, variantes del SARS-CoV-2 más letales y/o virales, respuestas de los sistemas de salud y consecuencias indirectas para la salud.
  • Aplicación deficiente de los niveles apropiados de regulaciones en materia de bioseguridad en el periodo previo a la pandemia. Esto aumenta la posibilidad de un brote relacionado con laboratorios.
  • Falta de lucha contra la desinformación sistemática.
  • Carencia de redes de seguridad nacionales y globales para proteger a las poblaciones en una mayor situación de vulnerabilidad

Atendiendo a los resultados más destacados de este extenso informe, los expertos comienzan poniendo el foco en el “origen proximal del SARS-CoV-2”. Barajan dos hipótesis: origen zoonótico y resultado de un incidente relacionado con una investigación de laboratorio. Los expertos indican que ambas hipótesis requieren de una mayor investigación ya que, determinar el origen exacto del coronavirus es crucial para enfrentarnos a futuras pandemias y fortalecer la confianza pública en la ciencia y en las autoridades púbicas.

LOS EXPERTOS CRITICAN LA LENTITUD DE LA OMS

Una de las críticas que más llama la atención en este documento es que se acusa directamente a la OMS de haber actuado “con demasiada cautela y lentitud en varios asuntos importantes”, como: advertir sobre la transmisibilidad entre personas del virus, declarar la emergencia de salud pública de importancia internacional, apoyar los protocolos destinados a viajes internacionales y que tenían por objetivo detener la propagación del virus, actuó tarde a la hora de respaldar públicamente el uso de mascarillas y, una de las grandes críticas que se ha realizado contra la OMS en relación a su gestión de la pandemia es el tiempo que la agencia de salud de la ONU tardó en reconocer oficialmente la transmisión aérea del virus.

"Cuando el brote se dio a conocer a nivel mundial a principios de enero de 2020, la mayoría de los gobiernos de todo el mundo fueron demasiado lentos a la hora de reconocer su importancia y actuar con urgencia en respuesta. Fueron principalmente los países de la región del Pacífico Occidental de la OMS, preparados por su experiencia con el síndrome respiratorio agudo severo, los que reaccionaron con urgencia al brote"

“Cuando el brote se dio a conocer a nivel mundial a principios de enero de 2020, la mayoría de los gobiernos de todo el mundo fueron demasiado lentos a la hora de reconocer su importancia y actuar con urgencia en respuesta. Fueron principalmente los países de la región del Pacífico Occidental de la OMS, preparados por su experiencia con el síndrome respiratorio agudo severo, los que reaccionaron con urgencia al brote y que, en general, siguieron una estrategia de supresión que condujo a una mortalidad acumulada baja, aunque la variante Ómicron (B. 1.1.529) ha estado revirtiendo algunas de estas ganancias”, declaran los expertos.

En cuanto a la coordinación entre los gobiernos el informe considera que “fue inadecuada en relación a las políticas para contener la pandemia”. En este sentido reprochan a los líderes mundiales la falta de cooperación entre naciones en asuntos como los protocolos de viaje orientados al control a la transmisión global, las estrategias de pruebas para la detección del virus, retrasos en la adopción de medidas de carácter social y de salud púbica, falta de colaboración en las cadenas de suministros de productos básicos, estándares de datos unificados y asesoramiento, “a pesar de la altísima interdependencia entre países”.

El análisis de la Comisión pone de manifiesto que las políticas públicas no abordaron de forma adecuada los efectos “profundamente desiguales de la pandemia”. Apuntan también a las históricas desigualdades entre los países de altos ingresos y las naciones de medios y bajos recursos. Los primeros cuentan con sistemas sanitarios más fuertes y resistentes que, en general, les han permitido tener mejores resultados a la hora de abordar la Covid-19 y mantener los servicios de salud no relacionados con la pandemia.

El punto positivo del informe lo encontramos en el rápido desarrollo de las vacunas contra la Covid-19: “Ha sido un triunfo del sistema de investigación y desarrollo, y el resultado de una larga inversión y cooperación público-privada”. A pesar de esto los expertos critican duramente “la falta de un enfoque multilateral y coordinado por parte de los gobiernos para gestionar los derechos de propiedad intelectual, transferencia tecnológica, financiación internacional y apoyo a la producción de vacunas en los países de medios y bajos ingresos”.

Los autores del trabajo que nos ocupa enfatizan en una realidad evidente: “La recuperación económica depende de mantener altas tasas de cobertura de vacunación y bajas tasas de nuevas infecciones clínicamente significativas, así como de políticas fiscales y monetarias orientas a mitigar los efectos socioeconómicos de la pandemia y prevenir una crisis financiera”.

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