La sombra de marzo de 2020: Europa vuelve a imponer férreas medidas contra la Covid-19

El continente europeo se erige actualmente como el epicentro global de la pandemia y los países comienzan a imponer restricciones y medidas para frenar la propagación del virus.

Bandera de la UE frente a la sede de la Comisión Europea. (Foto. CE)
23 noviembre 2021 | 00:00 h

El pasado 20 de noviembre, en una entrevista concedida a la BBC, el director regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Hans Kluge, advertía de que el viejo continente podría registrar más de medio millón de muertes hasta marzo de 2022 si no se toman medidas urgentes para frenar la nueva ola de la pandemia que se está viviendo en Europa. La OMS hay alertaba días antes de que Europa volvía a situarse en el epicentro global de la pandemia, con cada vez un número mayor de países reportando tasas récord de infecciones.

El doctor Kluge explicaba en la referida entrevista que en el viejo continente han confluido varios factores que conforman el complejo prisma que observamos. El primero de ellos es una relajación generalizada de las medidas y restricciones que, ante la llegada del invierno, han generado el caldo de cultivo perfecto para una mayor transmisión. Un escenario en el que el factor principal para explicar la peligrosa situación que se está viviendo en varios países es la vacunación. A pesar de que los suministros de vacunas no son un problema como sí sucede en las regiones del mundo con menores recursos económicos, las tasas de vacunación contra la Covid-19 son muy bajas en muchos de los países europeos.

Cierto es que las vacunas contra la Covid-19 no son esterilizantes (no evitan la infección), pero su amplia absorción si logra frenar la transmisión del virus como demuestra el caso de España. Nuestro país, con una de las coberturas vacunales frente al virus más elevadas del planeta, es de las pocas naciones europeas que está consiguiendo resistir ante la nueva ola de la pandemia que está haciendo retroceder al viejo continente a los primeros meses de la pandemia.

Alemania, Austria, Países Bajos, Suiza, República Checa, Dinamarca y Francia son los países en los que más nuevos casos de Covid-19 se han registrado en comparación con la semana anterior. Dentro de estos países Austria es sin duda el país que ha implementado medidas más férreas  tras anunciar un confinamiento de su población de 20 días y establecer la vacunación obligatoria contra la Covid-19 a partir del mes de febrero. El país reportaba el pasado 19 de noviembre una incidencia acumulada a 14 días por cada 100.000 habitantes de 1.650 casos y solo cuenta con el 64% de su población completamente vacunada.

Aunque la tendencia se mantiene al alza en todo el continente, Estonia, Letonia y Lituania, junto con la región desde Ucrania a Montenegro, son las zonas en las que se ha experimentado un descenso en la cifra de nuevos casos respecto a la semana anterior.

Cabe destacar que, a pesar de las elevadas cifras de nuevos contagios que se están registrando, las tasas de mortalidad continúan alejada de las reportadas en las anteriores olas de la pandemia gracias a la vacunación.

Junto con Austria, Alemania es otro de los países que más preocupan.  El Gobierno ha decidido establecer un indicador de los ingresos hospitalarios provocados por el coronavirus con el objetivo de poder introducir medidas adicionales a las existentes antes de que sea demasiado tarde. El Comité de Vacunación alemán se ha mostrado favorable en las últimas horas a dar el visto bueno a la administración de una tercera dosis de la vacuna a todos los mayores de 18 años. “La tercera dosis debe ser la norma, no la excepción”, aseveraba hace dos semanas el ministro de Salud alemán, Jens Spahn. Actualmente alrededor del 5% de los alemanes elegibles para la inoculación de los refuerzos ya cuenta con estos.

La vacunación obligatoria es una medida que no termina de convencer a la OMS, que aboga por otras medidas como el pasaporte Covid. Kluge recalcaba en su entrevista que debe verse como “el último recurso”, aunque declara que sería “muy oportuno” realizar un "debate legal y social sobre el tema"

La vacunación obligatoria es una medida que no termina de convencer a la OMS, que aboga por otras medidas como el pasaporte Covid. Kluge recalcaba en su entrevista que debe verse como “el último recurso”, aunque declara que sería “muy oportuno” realizar un "debate legal y social sobre el tema".

“La quinta ola está ya aquí en nuestro país”, declaraba recientemente el ministro de Sanidad francés, Olivier Véran. Hasta el momento, Francia inoculaba el refuerzo de la vacuna a los mayores de 65 años, pero la Autoridad Francesa de Sanidad (HAS, por sus siglas en francés) se ha pronunciado positivamente a favor de la administración de una tercera dosis de la vacuna en toda la población mayor de 40 años.

Una decisión motivada por el incremento de casos en las últimas semanas, con incrementos de hasta el 26% en los últimos días. Francia estudia reimponer el teletrabajo para frenar una oleada de contagios que reporta de media 10.000 nuevos casos diarios. Por el momento, las autoridades francesas descartan medidas como el confinamiento al considerarla desproporcionada ya que no se está produciendo un incremento de la presión asistencial.

Los esfuerzos en Italia están centrados en aumentar las dosis de refuerzo administradas tras reportar en los últimos días hasta 10.000 nuevos contagios diarios. Desde el pasado 15 de octubre el pasaporte Covid es obligatorio en Italia para trabajar, tanto en el sector público como privado. La norma se ha ampliado ahora y será obligatorio mostrar el pasaporte de vacunación en los medios de transporte, incluidos los taxis. El país ha rebajado la edad para la administración de refuerzos de la vacuna a toda la población de 40 años en adelante.

Grecia ha anunciado que desde el pasado 22 de noviembre las personas que no estén vacunadas no podrán acceder a ningún espacio cerrado como, por ejemplo, museos, conciertos, cines o gimnasios, por lo que se establece como obligatorio para su acceso el pasaporte Covid.

La portavoz del Gobierno de Portugal, Mariana Vieira da Silva, advertía hace unos días que el país adoptará las medidas que sean necesarias para contener la nueva ola de Covid-19. El país administra ya el refuerzo de la vacuna a los mayores de 65 años y se espera que vuelva a ser obligatorio el uso de la mascarilla en exteriores ante un repunte de casos que deja cifras de contagios que no se veían desde el pasado mes de septiembre. Las autoridades han mostrado su preocupación ante las casi dos semanas con incrementos ininterrumpidos en las cifras de hospitalizados por Covid.

COMIENZAN LAS PROTESTAS ANTE LAS RESTRICCIONES

Bélgica ha anunciado teletrabajo obligatorio de cuatro días a la semana ante el repunte de casos en el país. La medida se extenderá hasta el 13 de diciembre, fecha a partir de la cual se rebajará a tres días si lo permite la situación epidemiológica. “La situación está en rojo, el número de camas en cuidados intensivos se ha duplicado”, declaraba recientemente el primer ministro belga, Alexander De Croo. “Afortunadamente, tenemos las vacunas. Gracias a los esfuerzos de todos los que se vacunan, no estamos vacunados”, agradecía.

El pasado fin de semana Viena, Róterdam o Bruselas fueron testigo de manifestaciones en las que participaron miles de personas en contra de las restricciones impuestas para combatir la nueva ola de la pandemia

Otra de las medidas adoptadas por Bélgica ha sido reforzar el uso de la mascarilla. Esta pasará a ser obligatoria en el interior de locales y lugares de ocio incluso cuando acceder a estos se haya solicitado previamente el pasaporte Covid. Esta medida afectará a restaurantes, museos, cines, teatros y conciertos entre otras actividades. Las autoridades belgas también estudian la vacunación obligatoria.

En Países Bajos la hostelería y las tiendas que no vendan productos esenciales deberán adelantar la hora de cierre a las 19:00 horas durante las próximas tres semanas. Las autoridades neerlandesas recomiendan el teletrabajo siempre que sea posible y la limitación de las visitas a cuatro personas por casa. El uso de mascarillas vuelve a ser obligatorio en interiores (hasta ahora solo lo era en el transporte público) y el pasaporte Covid será obligatorio para acceder a espacios cerrados.

El pasado fin de semana Viena, Róterdam o Bruselas fueron testigo de manifestaciones en las que participaron miles de personas en contra de las restricciones impuestas para combatir la nueva ola de la pandemia.

Dinamarca ha impuesto como obligatorio el pasaporte Covid para acceder a locales de restauración y eventos públicos con gran afluencia de público. El Gobierno danés ha anunciado que permitirá a los empresarios que soliciten a sus trabajadores el certificado de vacunación contra la Covid-19 o una prueba negativa, de acuerdo con la ley que espera aprobar la próxima semana. Los datos ofrecidos por las autoridades sanitarias revelaron el pasado  19 de noviembre más de 4.000 nuevos contagios, la peor cifra desde diciembre de 2020.

A pesar de contar con una de las tasas de vacunación contra la Covid-19 (superior al 89%), Irlanda ha impuesto el cierre de los restaurantes y la hostelería a medianoche y se ha solicitado a los ciudadanos que, en la medida de lo posible, se vuelva al teletrabajo. El primer ministro irlandés, Michael Martin, pedía a la población que limitase los contactos sociales y el pasaporte Covid será obligatorio para acceder a cines y teatros, por ejemplo. Eslovaquia ha limitado las reuniones y cerrado locales de restauración y gimnasios.

República Checa reporta los peores datos desde el inicio de la pandemia y sus autoridades han decidido prohibir a los no vacunados el acceso a eventos con público. Bulgaria, con apenas el 20% de su población completamente vacunada, presenta una de las situaciones más complicadas con su sistema sanitario al borde del colapso y ya ha solicitado ayuda en materia de oxígeno medico y respiradores a la Unión Europea. Junto a este Rumanía es otro de los países más azotados por la nueva ola. Alrededor del 30% de la población de Rumanía se ha vacunado contra la Covid-19.

Ambos países han llegado a reportar en las últimas semanas tasas de mortalidad por coronavirus hasta ocho veces superiores a las de la Unión Europea. En Rumanía ya se han suspendido las hospitalizaciones no esenciales y decenas de pacientes han sido trasladados a países vecinos. El Gobierno rumano incluso ha prohibido que los no vacunados puedan salir a la calle de noche ni acceder a locales de ocio, restauración y tiendas no esenciales.

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