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La vacuna contra el herpes zóster reduce casi a la mitad el riesgo cardiovascular en personas de riesgo

Al prevenir la infección, la vacuna contra el herpes zóster también ayuda a prevenir la formación de coágulos sanguíneos alrededor del cerebro y el corazón

  • Vacunación -
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La vacuna contra el herpes zóster podría tener un impacto mucho mayor del esperado en la salud cardiovascular. Un nuevo estudio presentado en la Sesión Científica Anual del Colegio Americano de Cardiología (ACC.26) apunta a que esta inmunización no solo previene la infección, sino que también reduce de forma significativa el riesgo de eventos cardíacos graves.

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La investigación, centrada en personas con patologías cardíacas previas, revela que quienes recibieron la vacuna presentan casi la mitad de probabilidades de sufrir complicaciones cardiovasculares en el plazo de un año, en comparación con aquellos que no se vacunaron. Se trata de un hallazgo especialmente relevante en un grupo considerado de alto riesgo.

El trabajo analizó los datos de más de 246.000 adultos en Estados Unidos diagnosticados con cardiopatía aterosclerótica, una enfermedad causada por la acumulación de placas en las arterias. Estos resultados refuerzan la evidencia creciente de que la vacunación frente al herpes zóster podría tener beneficios adicionales más allá de la prevención de la enfermedad, incluyendo posibles efectos sobre la salud cerebral y cardíaca.

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“Se ha comprobado repetidamente que esta vacuna tiene efectos cardioprotectores para reducir los infartos, los accidentes cerebrovasculares y la mortalidad”

El autor principal del estudio, Robert Nguyen, médico residente de la Universidad de California en Riverside, subraya la importancia de estos resultados. “Se ha comprobado repetidamente que esta vacuna tiene efectos cardioprotectores para reducir los infartos, los accidentes cerebrovasculares y la mortalidad”, señaló. Además, el investigador añade que “en la población de mayor riesgo, como las personas con enfermedades cardiovasculares preexistentes, estos efectos podrían ser incluso más pronunciados”.

Actualmente, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan la vacunación contra el herpes zóster en todos los mayores de 50 años, así como en personas más jóvenes con el sistema inmunitario debilitado. Esta enfermedad, que provoca una erupción dolorosa y puede derivar en dolor crónico, aparece cuando el virus de la varicela se reactiva años después de la infección inicial.

Diversos estudios previos ya habían apuntado a una relación entre el herpes zóster y un mayor riesgo de formación de coágulos sanguíneos, que pueden desencadenar infartos o ictus. En este sentido, los investigadores consideran que la vacuna podría actuar de forma indirecta al evitar la reactivación del virus y, con ello, reducir la aparición de estos eventos trombóticos.

COMPARACIÓN ENTRE DOS GRUPOS DE MÁS DE 123.000 PERSONAS CADA UNO

Para llevar a cabo el análisis, el equipo utilizó la base de datos TriNetX, que recopila historiales médicos de millones de pacientes. Se compararon dos grupos de igual tamaño: más de 123.000 personas vacunadas con al menos una dosis —ya fuera de Shingrix o Zostavax— y el mismo número de individuos no vacunados, con características demográficas y clínicas similares.

Los vacunados presentaron un 46 % menos de probabilidades de sufrir eventos cardíacos adversos graves y un 66 % menos de riesgo de mortalidad por cualquier causa

Los resultados mostraron una reducción notable del riesgo en todos los indicadores evaluados entre un mes y un año después de la vacunación. En concreto, los vacunados presentaron un 46 % menos de probabilidades de sufrir eventos cardíacos adversos graves y un 66 % menos de riesgo de mortalidad por cualquier causa. Asimismo, el riesgo de infarto se redujo en un 32 %, el de ictus en un 25 % y el de insuficiencia cardíaca en otro 25 %.

Nguyen destaca la magnitud de estos datos al compararlos con cambios de estilo de vida bien conocidos. “Estos niveles de reducción del riesgo son sustanciales, comparables a los que se obtendrían al dejar de fumar”, afirma. En este sentido, insiste en la importancia de la vacunación: “Las vacunas son una de las herramientas más importantes que tenemos para prevenir enfermedades, y estos resultados ofrecen un motivo adicional para confiar en ellas”.

A pesar de los resultados prometedores, los investigadores advierten de ciertas limitaciones. El estudio se centró únicamente en el primer año tras la vacunación, por lo que los efectos a más largo plazo podrían variar. No obstante, trabajos previos han sugerido que los beneficios cardiovasculares podrían prolongarse durante años, incluso en población general sana.

Además, existe la posibilidad de que las personas vacunadas tengan, en general, hábitos de vida más saludables que las no vacunadas, lo que podría influir en los resultados. Aunque el estudio tuvo en cuenta factores socioeconómicos y de salud, los autores reconocen que esto podría llevar a una ligera sobreestimación del efecto. Con todo, subrayan que el gran tamaño de la muestra y la solidez del análisis respaldan la conclusión principal: la vacuna contra el herpes zóster se asocia con una reducción significativa del riesgo cardiovascular.

*Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.