Obesidad infantil, adicciones a las redes y salud mental, los retos en Pediatría tras la Covid-19

Cada vez se produce un inicio más precoz en adicciones a tóxicos como el tabaco o el alcohol, o a las pantallas, además, el 12% de los niños entre 5 y 14 años no realiza ningún tipo de actividad física. Entre los 15 y los 24 años la cifra asciende al 45%

De izquierda a derecha Juan José Díaz, Luis Blesa y Juan Carlos de Carlos en el 68 Congreso de la AEP (Foto. AEP)

La pandemia de Covid-19, con dos años de aislamiento, ha llevado a un empeoramiento de problemas de salud como la obesidad infantil, el sedentarismo o la adicción a las pantallas. Este impacto supone un reto para la salud pública y para los pediatras, como está demostrando el 68 Congreso de la Asociación Española de Pediatría (AEP), que reúne a más de 2.000 pediatras entre los días 2 y 4 de junio en Palma de Mallorca.

 “La pandemia y el confinamiento han potenciado y agravado problemas importantes que afectan a la salud infanto-juvenil como el sobrepeso y la obesidad, la falta de actividad física, los malos hábitos alimenticios o el ocio sedentario vinculado a las nuevas tecnologías y el uso de pantallas", advierte el doctor Gerardo Rodríguez Martínez, miembro del Comité de Promoción de la Salud de la AEP, que coordinará la mesa de Problemas de salud emergentes postpandemia.

"Resulta fundamental el apoyo de las instituciones sanitarias a la hora de poner en marcha campañas de promoción de la salud en cada comunidad autónoma y, por supuesto, no nos podemos olvidar del protagonismo del profesorado a la hora de educar en salud”

Según los datos recopilados por la AEP, la cifra de niños entre 5 y 14 años que no realiza ningún tipo de actividad física es del 12 % y, entre los 15 y los 24 años, un 45%. Estas cifras distan mucho del mínimo de 60 minutos diarios que recomienda la OMS de actividad física con intensidad moderada/alta. “Un problema que no solo va a afectar a su salud como niños o adolescentes, sino que también aumentará las probabilidades de sufrir enfermedades en la edad adulta”, añade.

Otro de los aspectos que más preocupan a los pediatras es el aumento de los trastornos de salud mental de los menores, que se abordará también en varias sesiones del Congreso. “El papel de los sanitarios en la prevención y tratamiento de estos problemas es clave, sobre todo en Atención Primaria, que es donde recaen las labores preventivas y de promoción de la salud. Sin embargo, resulta fundamental el apoyo de las instituciones sanitarias a la hora de poner en marcha campañas de promoción de la salud en cada comunidad autónoma y, por supuesto, no nos podemos olvidar del protagonismo del profesorado a la hora de educar en salud”, apunta el doctor Rodríguez.  “Sería deseable que se firmaran convenios de colaboración sostenibles para fortalecer esa estructura de atención sanitaria comunitaria que fomente la colaboración y coordinación entre sanidad y educación”, añade.

PROGRAMAS DE PREVENCIÓN EN LA ESCUELA

Tal y como han reflejado en el evento los profesionales pediátricos, potenciar la coordinación y la colaboración multidisciplinar entre Salud y Educación es la mejor forma de elevar los niveles de salud, prevenir la enfermedad, e impulsar los hábitos saludables de la población. Sin ir muy lejos, las Islas Baleares, la región donde se está realizando el encuentro, cuenta con Centros Educativos Promotores de la Salud, la Consulta Joven para adolescentes, Alerta Escolar Balear o RCP en la escuela.

Además, existe un sistema que coordina a la consejería de educación y a la de sanidad llamado CoorEducaSalut. ”Hacemos un registro, a través del Servicio de Urgencias y Emergencias Sanitarias, de los niños con patologías que puedan requerir atención sanitaria en el centro educativo. De esta manera, cuando tienen un problema pueden llamar rápidamente al 061 y se pone en marcha el protocolo de actuación”. Explica la doctora Mercedes Escarrer Jaume, coordinadora de CoorEducaSalut y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad de Pediatría Balear (SOPEBA).

El profesorado recibe formación sobre las patologías que tienen los estudiantes para saber reaccionar. Hablamos de patologías como asma grave, alergias con riesgo de anafilaxia, diabetes, epilepsia o cardiopatías con riesgo de muerte súbita. “De esa manera, conseguimos que estos niños con patologías crónicas, de riesgo o complejas, puedan tener una escolarización lo más normalizada posible, que es el objetivo de este tipo de programas”, añade la doctora.

En  lo que respecta a la salud mental, también han puesto en marcha CoorEducaSalut Mental, coordinado por pediatras y enfermeras especializadas en esta área. Está pensado para niños con algún trastorno crónico como autismo, TDAH o episodios psicóticos que pueden tener problemas conductuales en el aula, con el objetivo de facilitar su adaptación al sistema educativo. Por otra parte, se han establecido protocolos de actuación en caso de producirse lesiones autolíticas o cuando existe riesgo de suicidio. “Hay programas de alerta escolar y protocolos de actuación en todas las Comunidades Autónomas, pero sigue faltando formación al profesorado. Nosotros les impartimos talleres prácticos, pero esta formación tendría que incluirse en los programas formativos de maestros y profesores, ya que se trata de patologías en las que los primeros minutos de actuación son imprescindibles para la correcta recuperación del alumno”.

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