Profesionales ante la ola de salud mental: “Es como ver venir un tsunami con un flotador pinchado”

Los psicólogos y psiquiatras públicos y privados se preparan para el aumento de casos de ansiedad, estrés y trastornos de salud mental provocados por la pandemia

Salud mental (Foto. Freepik)
5 agosto 2021 | 17:45 h

“La salud mental de la población española ha caído en picado durante la pandemia y debajo no hay red”. Así se manifestó Nel González Zapico, presidente de la Confederación Salud Mental España, con motivo del cumplimiento de un año de pandemia. A diferencia de lo que ocurre con la salud física, los daños en la salud mental tardan más tiempo en salir, y sus síntomas empiezan a colapsar la atención sanitaria a medio y largo plazo.

“Sin embargo, tenemos déficit de atención en salud mental ya desde la crisis de 2008, con un ratio muy inferior de cualquier país de Europa. Y si ya costaba entonces lidiar con los problemas de salud mental, ahora, con el aumento de consultas que se espera, más”, explica la Dra. Cristina Ruíz Nogales, psicóloga clínica del Servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal a Consalud.es.

En España el ratio nacional es de 9.8 psiaquiatras y 16,2 psicólogos por cada 100.000 habitantes, según datos de la Sociedad Española de Psiquiatría. Según un informe de la OMS recogido por Salud Mental España, la media europea está en 18 profesionales por cada 100.000 habitantes, pero la OMS “apunta a que los países con ingresos más altos tienen ratios de hasta 70 profesionales por 100.000 habitantes”. Lo que significa que, por ejemplo, la ratio de psiquiatras es "30% inferior en porcentaje por habitantes que el de la Unión Europea”, señala el Dr. Celso Arango López, psiquiatra y presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría a este medio.

“Para una primera cita, los pacientes deben esperar entre 2 y 3 meses, y entre consultas puede haber una demora de entre 1 y 4 meses”

En 2021, España presenta una tasa de 11 camas destinadas a Salud Mental en hospitales de agudos por cada 100.000 habitantes. “A esto se suma una inversión en salud mental muy baja, de un 4% de la inversión en Sanidad, frente a un 7-7,5% del resto de países europeos. Es decir, 5 de cada 100 euros se destinan a salud mental”, indica el Dr. Arango López. 

Unos ratios bajos y una baja inversión, provocan largas listas de espera en Sanidad Pública. “Estamos hablando de que para una primera cita, los pacientes deben esperar entre 2 y 3 meses, y entre consultas puede haber una demora de entre 1 y 4 meses”, señala la Dra. Ruíz Nogales. “Y de hasta un año en el caso de Psiquiatría, eso para un adolescente es inviable”, añade el Dr. Celso Arango López.

Para tratar de forma idónea una afección de la salud mental, principalmente al principio, las consultas se espacian a una semana o 15 días, y más tarde se amplia. Pero esto no se puede dar en la Sanidad Pública, “y no tiene sentido que vengan con sus problemas de ansiedad o trastornos, pidiendo una solución, y que no les podamos concertar una segunda cita hasta dentro de 2 meses. Así es imposible hacer psicoterapia, y esto facilita la cronicidad de los trastornos y el abandono del tratamiento”, señala la Dra. Ruíz Nogales.

Actualmente, se conoce que los niveles de ansiedad y estrés han aumentado, la mitad de la población admite haberlos sufrido durante este año, según un informe del CIS. Se ha triplicado la prevalencia de cuadros depresivos, cuadriplicado los casos de ansiedad y hay una prevalencia cinco veces mayor de trastornos postraumáticos. También han aumentado trastornos como los de alimentación, y la ideación autolícita, siendo el suicidio la primera causa de muerte en jóvenes del país. Además, ha crecido el consumo de psicofármacos, que durante los primeros meses de pandemia se prescribieron en Atención Primaria, hasta batir récords.

Aunque las consultas de privadas acogen a parte de los pacientes y absorben la deficiencia del Sistema público, estas no son accesibles para cualquier persona, por lo que no son una alternativa válida. “Necesitamos que se acometan políticas y medidas que impliquen una mayor inversión en recursos materiales, tecnológicos y profesionales para asegurar el acceso a una atención en salud mental universal y pública”, explican desde la Confederación de Salud Mental España.

“Necesitamos que aumenten las contrataciones, los dispositivos, las camas y la inversión, también que aumenten los planes de prevención en materia de suicidio”

Para la Dra. Ruíz Nogales, en la situación actual, con la ola de salud mental llegando, las urgencias colapsadas de jóvenes con problemas de salud mental, la Atención Primaria con la derivación de casos “parada”, y el cansancio generado por la pandemia, se siente como “ver venir un tsunami teniendo un flotador pinchado. Sabes que te va a golpear y que lo único que te queda es mantenerte a flote como puedas e intentar no ahogarte”. “Es un futuro negro, necesitamos que aumenten las contrataciones, los dispositivos, las camas y la inversión, también que aumenten los planes de prevención en temática de suicidio. Necesitamos soluciones a nuestras problemáticas punto por punto”, añade la psicóloga clínica.

La pandemia ha permitido poner el foco en la importancia de prestar atención a la salud mental, sin una estrategia desde hace ocho años. Ante esta situación, el Ministerio de Sanidad está desarrollando la Estrategia de Salud Mental para 2021- 2026, centrada en 10 líneas de actuación para cubrir la atención psicológica derivada de la pandemia y la de después. Entre las medidas recogidas, se establece la incorporación de psicólogos en la Atención Primaria, donde las atenciones de salud mental suponen el 20% de todas las consultas que se realizan.

Sin embargo, “esto al final son recomendaciones, y, si no se llevan a cabo ni se evalúa que se hayan realizado las medidas, de poco sirve”, denuncia el Dr. Celso Arango López. “Escatimar en salud mental es pan para hoy y hambre para mañana. Sin una buena inversión aumentan las consultas, las bajas…”, concluye la Dra. Cristina Ruíz Nogales.

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