Los países europeos incrementan sus asignaciones en I+D, de las que un 8,3% está destinado a salud

Los países miembros de la Unión Europea aumentaron en 2022 las partidas presupuestarias destinadas a I+D. España, pese a las mejoras, sigue por debajo de la media de sus congéneres

La investigación en I+D crece en Sanidad (Foto. Freepik)

Si algo dejó patente la Covid-19 es la necesidad de invertir en I+D. Gracias a ello, solo a nivel sanitario se puede contar con mejores métodos de diagnóstico, tratamiento y seguimiento con los que abordar de una forma más correcta las diferentes patologías que se dan en una sociedad. Los países de la Unión Europea llevan años apostando por mayor inversión en investigación y desarrollo en todos los sectores, lo que permitió en 2022 alcanzar una asignación presupuestaria en toda la región de 117.368 millones de euros, equivalentes al 0,74 % del PIB, según recogen los datos publicados por Eurostat.

Esta cifra supuso un incremento del 5,4% con respecto a 2021, y deja patente la tendencia ascendente de destinar parte de los presupuestos a estas actividades. De hecho, aunque la pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2 ha supuesto un impulso al I+D, desde hace una década los estados miembros son conscientes de la necesidad de apostar por ello y desde 2012 la inversión se ha incrementado en un 49,2%.

De 2022 a 2021, el gasto en el sector sanitario aumento de 19 euros por persona a 21,80, lo que supuso un incremento de un 114,74% del presupuesto

Es cierto que no toda la asignación está destinada a investigación sanitaria. El mayor porcentaje (un 35,5%) conforma fondos públicos universitarios generales, es decir, apoyos a diversas investigaciones o para la obtención de equipos con los que realizar estas actividades en las instituciones de enseñanza superior. Dependiendo del departamento universitario al que esté destinado puede formularse para el desarrollo energético, agrario o defensivo. Lo mismo ocurre con el 16,5% de los presupuestos en I+D que no provienen de dinero público.

En cuanto a sectores, la salud constituye el segundo ámbito en el que más se invierte en I+D (8,3%). solo por detrás de la producción industrial y tecnológica (10,2%), que también contribuye en un importante porcentaje al avance en Sanidad. De 2022 a 2021, el gasto en el sector sanitario aumentó de 19 euros por persona a 21,80, lo que supuso un incremento de un 114,74% del presupuesto, reflejo de la importancia social y política que se ha dado a la investigación y conocimiento en Sanidad tras los últimos años de pandemia e incremento de otras patologías como el cáncer o el alzhéimer.

De media, las asignaciones presupuestarias gubernamentales para I+D en 2022 fueron de 262,7 euros por persona, siendo Luxemburgo (661,6 € por persona), Dinamarca (529,1 €) y Alemania (517,6 €) los países que más dinero destinaron, lejos de los 17,6 euros por personas que se invierten en Rumanía, lo que subraya las desigualdades existentes en Europa.

EL CASO CONCRETO DE ESPAÑA

Como se desprende de los datos de Eurostat, España se encuentra actualmente por debajo de la media europea en inversión en investigación y desarrollo. En 2022 se destinaron 167,70 euros por persona del presupuesto a este objetivo. Una cifra que supone un incremento sobre 2021 (cuando se invirtieron 158,10 euros) y un claro aumento sobre los 132,10 euros de 2012. Sin embargo, no deja de ser insuficiente comparado con el de otros países como Francia, con 263,59 euros por persona.

En los últimos años tanto los diferentes gobiernos como las instituciones han incrementado su financiación en I+D e innovación para otorgar ayudas competitivas y subvenciones con las que fomentar el estudio de diferentes asuntos. En el ámbito sanitario, por ejemplo, el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), en línea con la apuesta global de los últimos años para potenciar la ciencia, incrementó en un 47% la financiación de investigación en cáncer entre los años 2019 y 2021.

España destinó en 2022 167,70 euros por persona a la investigación y desarrollo en el sector sanitario

En España, nos encontramos que además de los destinado en exclusiva a la Sanidad, un 20% del I+D industrial del país se corresponde a la industria farmacéutica. Según datos de la Encuesta de Actividades de I+D en la Industria Farmacéutica de Farmaindustria, supone más del 9% de la inversión de la industria y el 6,1% de la investigación total de la economía española, teniendo en cuenta tanto la pública como la privada.

Pese a que la inversión española en I+D crece, sigue lejos de sus pares europeos. Diferentes informes, como el de ‘Investigación e innovación en España y Portugal’ de la Fundación “la Caixa”, manifiesta la proporción de gasto “muy por debajo de la media de la UE” de nuestro país y el estado luso. España, además, tenía en 2020 una menor capacidad de atracción de talento internacional, manteniendo una tendencia descendente según el informe.

Los expertos y profesionales han señalado durante años la necesidad de incrementar la inversión para poder obtener soluciones para los pacientes y poder atraer la actividad investigadora. Una situación que, pese a que cada año se da un pequeño paso a mejor, sigue sin estar resuelta. Por delante de España, Luxemburgo, Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Finlandia, Austria, Suecia, Bélgica, Francia, Italia, Irlanda y Estonia invierten más en I+D y consiguen resultados más competitivos que recaen en el bienestar de la población.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.