Crudo

Jefe de las Unidades del Dolor del Hospital Sur, La Luz y Valle del Henares de Quirónsalud

Jefe de las Unidades del Dolor de los Hospitales Sur, La Luz y Valle del Henares de Quirónsalud

Se está mejor en casa que en ninguna parte” decía la pequeña y adorable Dorothy en «El mago de Oz» como sortilegio para volver a su hogar, cuando en verdad solo regresaba de un viaje mitad ensueño, mitad pesadilla.

Y en verdad quién no ha pensado igual durante las vacaciones viendo lo que hay por ahí suelto… y sobre todo en este año que va camino de coronarse en “pesadilla interminable en Elm Street”, entre la guerra de Ucrania y sus múltiples derivaciones, como el desastre humanitario, la crisis energética, la inflación disparada… las olas de incendios y la pertinaz sequía.

Me gustaría ser optimista y dibujarles un panorama positivo lleno de luz y de color, pero tengo un firme compromiso de no mentir ni defraudar, y todo apunta en una dirección diametralmente opuesta, vamos, que lo tenemos crudo. Ya lo decía la vieja copla de Antonio Molina “que el futuro es muy oscuro, que el futuro es muy oscuro, ayyy…”.

No jugaré a ser augur, ni adivino, ni poseo dotes predictivas, pero todos los indicadores y muchos análisis, al alcance de todos, pergeñan un horizonte lleno de negros nubarrones, empezando por la previsible subida del gas y el consiguiente incremento tarifario eléctrico, dos recursos imprescindibles para la industria, los servicios y calentar nuestros hogares, centros de trabajo, de estudio, de ocio, etc., dotándonos de electricidad, conexión digital, soporte para nuestras herramientas de trabajo…

"Me gustaría ser optimista y dibujarles un panorama positivo lleno de luz y de color, pero tengo un firme compromiso de no mentir ni defraudar, y todo apunta en una dirección diametralmente opuesta, vamos, que lo tenemos crudo"

Decía mi abuela que “una situación mala siempre es susceptible de empeorar, y una situación irreversiblemente mala solo puede tender a mejorar”. Me temo que sólo estamos en la primera etapa y quedan muchas jornadas para auspiciar claridad al final del túnel y ahí sí hay que pugnar por alcanzarla como esperanza.

Crudo implica no estar elaborado, ni cocinado. Crudas podemos comer las frutas y resultar mucho más enriquecedoras que las procesadas y transformadas por humanos. Pero no así muchas verduras, ni la carne ni el pescado cuya ingesta podría llegar a resultar tóxica o muy nociva por contener gérmenes salvo que mueran por el guisado y/o fritura.

Tras la espantosa ola de calor que ha producido numerosos muertos, colapsos circulatorios y otros trastornos de diferente orden en todo el planeta, los meteorólogos vaticinan un otoño e invierno opuestamente adversos. Quien posea recursos económicos suficientes apenas lo notará, pero los sectores más humildes sufrirán no pocas calamidades y conviene tomar medidas o protocolos de ayuda para afrontarlas.

La salud puede resentirse porque tanto el frío como el calor, sobre todo en su versión extrema, no son buenos compañeros de viaje y hay sectores que pueden soportarlo peor, padecer más problemas y combatirlos con menos opciones. Por eso hay que estar muy alerta, disponer los recursos necesarios para auxiliarles y trazar estrategias de anticipación mejor que paños calientes a posteriori.

"La salud es y debe ser siempre una meta, un bien y un derecho públicos que amparen al máximo de la población, sin excepciones ni discriminaciones"

Nuestro país parece especialista en procrastinar y dejar para mañana lo que pudo implementarse hoy, a ver si así nos ahorramos unos euros. Pero luego hay que gastarse cien o mil en subsanar los estragos de la inoperancia, la torpeza y la estulticia. Lo vimos con la pandemia de Covid-19, lo reiteramos con el temporal Filomena y lo repetimos cada septiembre con las “depresiones aisladas a niveles altos”, más conocidas por su acrónimo, DANA.

La salud es y debe ser siempre una meta, un bien y un derecho públicos que amparen al máximo de la población, sin excepciones ni discriminaciones. Cuando más adversa es la situación comprobamos los verdaderos grados de miseria de ciertos extractos sociales.

Las colas del hambre, del frío, muestran a las claras la precariedad de los más desfavorecidos y esta ocasión parece que va a evidenciarlo más que nunca. Las inclemencias del entorno ponen de manifiesto la mayor fragilidad de algunos grupos sociales y lo endeble del entramado y cohesión social.

Cuando llueve, llueve para todos, pero unos tienen mejor cobijo que otros. Con nuestros impuestos deben cubrirse las necesidades colectivas. Es el “hoy por ti y mañana por mí”, porque la vida da muchas vueltas. Quien hoy está arriba, el mes que viene puede estar abajo, y mirar para otro lado, desinteresados, despreocupados, no soluciona nada, sino que prolonga y cronifica el problema.

Puede que los carroñeros de mal agüero vean satisfechas sus previsiones, pero no les demos la satisfacción de deglutir la carne inerme de los más débiles.

Pongamos todos de nuestra parte, ejerzamos cierta contención y moderación, arrimemos el hombro, como ya dije en otro espacio, y sólo así superaremos todos juntos este crudo futuro en ciernes. En ese caso, y sólo en ese, la salud puede que también sea una consecuencia venturosa de la previsión.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.