La salud infantil, cada vez más amenazada por múltiples factores de riesgo

El cambio climático, la obesidad, las enfermedades no transmisibles o los conflictos se erigen en la actualidad como las grandes amenazas para la salud infantil.

Varias personas con niños esperan para cruzar el río de Irpin (Foto. Diego Herrera, Europa Press)
Varias personas con niños esperan para cruzar el río de Irpin (Foto. Diego Herrera, Europa Press)

A lo largo de las últimas décadas la salud y el bienestar de los niños han experimentado importantes avances en muchos países. La pandemia provocada por el SARS-CoV-2 se ha traducido en ciertos retrocesos y el progreso de los indicadores de salud y bienestar infantil se encuentra estancado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). A finales del 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmaba que “ningún país ofrece actualmente las condiciones necesarias para ayudar a todos los niños a crecer y tener un futuro saludable”.

Los motivos que se encuentran detrás de esta declaración apuntan a que los niños y jóvenes tienen que hacer frente hoy en día a nuevas amenazas relacionadas con el cambio climático, la contaminación, estilo de vida, hábitos de alimentación poco saludables, conflictos o desigualdad entre otros. Su futuro es cada vez más incierto lo que requiere de la acción inmediata de los gobiernos y organismos internacionales.

Una ardua tarea sobre la que la OMS ha declarado en numerosas ocasiones que el punto de partida pasa por situar la infancia como centro de todas las políticas vinculadas a la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En base a esto proponen una serie de recomendaciones:

  • Se necesita reducir urgentemente las emisiones de de gases de efecto invernadero para combatir la crisis climática.
  • Es necesario promover la realización de acciones multisectoriales, coordinadas en los más altos niveles.
  • Se debe aumentar la financiación y la priorización política de los niños, involucrando a niños y jóvenes en el diseño de su futuro.
  • Mejorar la notificación de datos sobre la salud y el bienestar de los niños.

“Invertir en la salud, el bienestar, y la educación de los niños genera beneficios sustanciales para las sociedades. Por cada dólar invertido en la infancia hay un beneficio de alrededor 10 dólares para muchas intervenciones, e incluso de 20 dólares en algunas. Cada dólar invertido en salud genera 20 veces más beneficios en los países de bajos ingresos. Mejorar la salud y el bienestar en la infancia beneficia al individuo a lo largo de su vida y para las generaciones venideras”, expone la OMS.

PRINCIPALES RIESGOS PARA LA SALUD INFANTIL

La OMS pone el foco en las principales amenazas que en la actualidad suponen un importante riesgo para la salud infantil. En primer lugar, encontramos las amenazas ambientales motivadas por la continúa emisión de gases de efecto invernadero que conducen al cambio climático.

"Cada dólar invertido en salud genera 20 veces más beneficios en los países de bajos ingresos. Mejorar la salud y el bienestar en la infancia beneficia al individuo a lo largo de su vida y para las generaciones venideras"

“Las vidas de los niños hoy y la existencia futura están en riesgo debido al aumento del nivel del mar, los fenómenos meteorológicos extremos, la inseguridad alimentaria y del agua, el estrés por calor, las enfermedades infecciosas emergentes y la migración de población a gran escala. Estos problemas ya están afectando a cientos de millones de niños en la actualidad”, advierte la OMS aludiendo a la necesidad de medidas urgentes que permitan reducir las emisiones de carbono para mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C.

La contaminación del aire es la responsable de más de siete millones de muertes anuales en todo el mundo. Esta se asocia con una mala salud respiratoria infantil, daña sus pulmones, cerebro e incrementa notablemente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes de tipo 2 o síndrome metabólico a lo largo de toda la vida.

Unos riesgos que se incrementan significativamente en el caso de los niños que viven en condiciones precarias, de pobreza, insalubres y sin acceso a servicios básicos. Estos niños tienen hasta un 40% más de riesgo de desarrollar problemas de salud derivados del clima.

La segunda de las grandes amenazas sobre las que la OMS intenta concienciar son la obesidad y las enfermedades no transmisibles. El número de niños con problemas de obesidad crece a un ritmo alarmante. La OMS señala que se  pasó de 11 millones de niños con obesidad en 1975 a más de 124 millones en 2016.

“Los niños están expuestos frecuentemente a la publicidad dañina. Ven decenas de miles de anuncios al año de sustancias adictivas y productos no saludables, como la comida rápida o las bebidas azucaradas que contribuyen a la obesidad y al desarrollo de enfermedades crónicas”, reprochan desde la OMS, criticando además que los niños están expuestos a “servicios de juego online que pueden dañar sus relaciones sociales, rendimiento escolar y salud mental”.

La agencia de salud de la ONU alerta además de otros peligros como los accidentes de tráfico, principal causa de muerte en niños y jóvenes de entre cinco y 29 años. La violencia y los conflictos son otros dos importantes factores de riesgo que ponen en peligro la salud en la infancia. El último triste ejemplo lo estamos viviendo con la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Solamente en el primer mes de guerra, más de 4,3 millones de niños y niñas ucranianos se han visto obligados a huir de su país.

“La guerra ha provocado uno de los desplazamientos de niños a gran escala más rápidos desde la Segunda Guerra Mundial. Se trata de un hito sombrío que podría tener consecuencias duraderas para las generaciones venideras. La seguridad, el bienestar y el acceso a los servicios esenciales de los niños están amenazados por una violencia horrorosa que no cesa”, alertaba la directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.
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