Brote de criptosporidiosis en ingleses que veranearon en Salou: “La relación es un poco exagerada"

Los gobiernos de Irlanda y Reino Unido señalan a España como el foco del brote de criptosporidiosis que ha aflorado entre cientos de sus ciudadanos. Un experto habla para ConSalud.es con el fin de arrojar luz sobre el problema

Mujer enferma del estómago (FOTO: Freepik)
Mujer enferma del estómago (FOTO: Freepik)
Manuel Gamarra
9 noviembre 2023 | 00:00 h

Cientos de ciudadanos ingleses e irlandeses se encuentran afectados por una infección intestinal conocida como criptosporidiosis, que, según el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC), lleva ya un tiempo considerable en auge en todo el continente. Pero, ¿qué tienen en común las personas que lo han cogido recientemente en las islas? Según apuntan los gobiernos de sus países, la inmensa mayoría de ellos pasaron sus vacaciones veraniegas en España.

De hecho, en el caso de Irlanda, 64 de los casos detectados desde agosto lo hicieron en el municipio de Salou (Tarragona), por lo que su servicio de salud ha emitido una serie de precauciones para evitar la propagación de este parásito, que se transmite a través del agua con contaminación fecal o de la ingesta de alimentos crudos. “Puede ser el agua de piscinas públicas, de una bañera, de un parque acuático, de un lago o incluso del mar”, explica Juan Luis Cabanillas, profesor del Departamento de Salud Pública y Medicina Preventiva de la Universidad de Sevilla, a ConSalud.es.

“La enfermedad aparece en todo el mundo. Solo en Estados Unidos detectan cada año 350 brotes epidémicos”, añade. Sin embargo, apunta el experto, no se trata de una enfermedad grave: “Es una diarrea acuosa con síntomas gastrointestinales. Se cura solo”. Aunque, como en todo, claro está, hay excepciones, que en este caso vienen dadas por personas inmunocomprometidas o por “niños muy pequeños”, los cuales sí pueden experimentar más complicaciones.

"Solo en Estados Unidos detectan cada año 350 brotes epidémicos de esta enfermedad"

Y es precisamente esta poca gravedad -en líneas generales- lo que impide conocer el verdadero origen de lainfección, puesto que para ello sería necesario un análisis genético para saber si el germen es el mismo y poder establecer así establecer una verdadera relación de causa y efecto. “Lo demás no son más que datos agregados e intentar establecer que puede existir una relación”, critica Cabanillas, quien considera “un poco exagerado” esa relación establecida precisamente por Irlanda.

“No es que lo hayan cogido todos a la vez, sino que están recogiendo más casos en los últimos meses, y coincide que muchos pacientes han pasado el verano en Italia, Grecia o España, que son uno de los principales países receptores de turismo británico. Pero en medicina no nos vale solamente hablar de los números absolutos, sino que tendríamos que hablar de la incidencia de casos dependiendo de dónde venga cada uno”, insiste.

Así, el mencionado Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades señala como foco más relevante de la infección los países del Mediterráneo, y entre las recomendaciones preventivas de Reino Unido e Irlanda destacan revisar si el agua del grifo está tratada o noconsumir bebidascon hielo cuando viajen a España. “Eso es si el hielo está hecho con agua no potable, pero el 99% de las aguas de España son potables y lo normal es que los hielos se hagan con agua potable. Aquí no ocurre como en otros países, como Marruecos, donde no se recomienda comer verduras ni fruta fresca”, comenta Cabanillas.

"Es un parásito más, como otros tantos"

El último gran brote ocurrido en España tuvo lugar a principios del mes de septiembre en la comarca de Tarazona (Zaragoza). Aunque 520 personas se contagiaron, los análisis llevados a cabo por el Gobierno de Aragón registraron una baja presencia del protozoo de género Cryptosporidium en el río Queiles, por lo que terminaron por suprimir las restricciones en el consumo de agua en los cuatro municipios. “Clínicamente, los pacientes presentan un cuadro de enfermedad leve, que cursa con diarrea y, excepcionalmente, con vómitos y fiebre”, apuntó la consejería de Sanidad en un comunicado.

En cuanto a las medidas de prevención, recuerda el experto andaluz, “no se han inventado ahora”, y de hecho aparecen en las precauciones de muchas piscinas. “Lavarse las manos o incluso utilizar gel hidroalcohólico después de bañarse, consumir carne cruda, utilizar el cuarto de baño o cambiar el pañal a un bebé”, señala Cabanillas.

También, que las personas que hayan sufrido un brote de diarrea no se bañen en las piscinas “hasta 48 horas después de desaparecer los síntomas” o no permitir que los bebés se bañen en piscinas con sus pañales normales.  “Casos siempre ha habido, pero lo normal es que la diarrea sea leve y solo dure uno o dos días. Es un parásito más, como otros tantos”, sentencia.

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