Los cierres entre CC.AA. no sirvieron para reducir contagios en la segunda ola de Covid-19

Una investigación del ISCIII revela que las restricciones de movilidad entre comunidades autónomas, provincias y dentro de las propias ciudades no tuvieron efectos significativos sobre el número de contagios.

Marina Pollán (Centro Nacional de Epidemiología), Raquel Yotti (Instituto de Salud Carlos III) y Alfredo González (Ministerio de Sanidad). (Foto: Pool Moncloa / Borja Puig de la Bellacasa)
Marina Pollán (Centro Nacional de Epidemiología), Raquel Yotti (Instituto de Salud Carlos III) y Alfredo González (Ministerio de Sanidad). (Foto: Pool Moncloa / Borja Puig de la Bellacasa)

La pandemia del Covid-19 obligó a Gobierno y comunidades autónomas a llevar a cabo restricciones y actuaciones de salud pública con el ánimo de limitar la transmisión del coronavirus. Sin embargo, no todas sirvieron para reducir contagios. Así lo ha demostrado una investigación impulsada por el Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) sobre la segunda ola.

En un artículo publicado en la revista Eurosurveillance, los investigadores han analizado el impacto de las “intervenciones no farmacéuticas (NPI)” implementadas entre el 30 de agosto de 2020 y el 31 de enero de 2021, recopilando los datos epidemiológicos de siete provincias (A Coruña, Barcelona, ​​Madrid, Sevilla, Valencia, Valladolid y Zaragoza) que en conjunto representan al 41% de la población española.

El límite de personas en encuentros sociales, la reducción de horarios en negocios no esenciales y la limitación de aforos al aire libre en la restauración sí ayudó a reducir contagios

La conclusión principal de este estudio es que hubo restricciones que sí redujeron contagios pero otras no. Las medidas que sí ayudaron a que decreciera la transmisión fueron la limitación del número de personas en encuentros sociales, públicos y privados, la reducción de horarios de cierre para los negocios no esenciales, y la limitación de aforo al aire libre en los negocios de restauración.

Sin embargo, otras actuaciones que en su momento fueron destacadas no tuvieron efectos significativos sobre el número de contagios. Principalmente, la investigación señala a las restricciones de movilidad, tanto entre comunidades autónomas como entre provincias e incluso los cierres parciales por zonas básicas de salud. Igualmente, tampoco ayudaron los cierres del interior de espacios o los toques de queda.

¿QUÉ PASÓ DURANTE LA SEGUNDA OLA?

Tras finalizar el primer estado de alarma en junio de 2020, de forma general se restableció la movilidad en todo el país y las comunidades autónomas volvieron a tener capacidad de actuación para impulsar medidas de salud pública. No obstante, tras los meses de verano volvió a incrementar la incidencia, por lo que los gobiernos regionales aprobaron de nuevo restricciones.

La investigación subraya que los toques de queda no solo no ayudaron a que se redujeran los contagios, sino que incluso “contribuyeron positivamente a la transmisión del virus”

Destacó especialmente la declaración del estadodealarma que el Gobierno central impuso en Madrid el 9 de octubre de 2020, por el incremento de casos en la región, plan que contó con el rechazo expreso de la Comunidad de Madrid. Por su parte, la región madrileña apostó por el modelo de zonasbásicasdesalud y el control perimetral de las áreas con más incidencia. Ahora, tras el estudio del ISCIII, se concluye que ambas actuaciones no tuvieron un efecto relevante.

Posteriormente, el Gobierno de Pedro Sánchez impulsó otro estado de alarma a nivel nacional, el cual se extendió entre octubre de 2020 y mayo de 2021. Una de las características principales de este fue la declaración de un toque de queda, regulable por las comunidades autónomas. Además, los gobiernos regionales podían limitar la entrada y salida de sus territorios y se limitaron las reuniones sociales.

DATOS CONCLUYENTES

Desde el ISCIII subrayan que “una investigación continua de las olas posteriores es clave para una respuesta informada a posibles brotes futuros de enfermedades infecciosas”. Y en relación a esta segunda ola de contagios, la investigación incide en que “algunas medidas fueron más efectivas que otras”.

Junto a las restricciones de movilidad, tampoco tuvieron efectos significativos sobre el número de contagios los cierres o limitaciones de aforo en el interior de espacios o negocios

En el estudio, califican como “resultado inesperado” que los toques de quedao limitaciones de movilidad nocturna no solo no ayudaron a que se redujeran los contagios, sino que incluso “contribuyeron positivamente a la transmisión del virus”. La razón “podría ser”, según la investigación, a que la población pudo “recurrir a las reuniones domiciliarias” en las horas donde los toques de queda estaban activos, “lo que aumenta la probabilidad de infección”.

Por otro lado, los investigadores del CNE-ISCIII han destacado que no han podido captar el efecto del uso de la mascarilla en la transmisión de la Covid-19 “dado que su uso fue obligatorio en todo el país desde el inicio de la pandemia en España”.

“FUERTE TENDENCIA INTRÍNSECA”

A pesar de estas conclusiones, el estudio recalca que no obtuvieron “interpretaciones claras” tras analizar las tendencias y que las comparaciones entre provincias “no son significativas”. Esto se debe, según los investigadores, a que la enfermedad cuenta con “una fuerte tendencia intrínseca”, hecho que requiere “una perspectiva informada y dependiente del contexto para un control efectivo de la pandemia”.

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