La realidad de la pandemia: vuelta a la “normalidad” solo para los países con más recursos

La ONU denuncia que de las 170.700 millones de dosis suministradas en todo el mundo, solo el 1% ha llegado a los países de bajos ingresos.

Entrega de más de 2 millones de dosis de las vacunas en Etiopía. (Foto. COVAX Theodros)

El próximo 20 de abril las mascarillas dejarán de ser obligatorias en interiores en España (salvo en los espacios considerados como vulnerables). El Gobierno elimina así la última de las grandes medidas impuestas para controlar la pandemia. Una senda iniciada con anterioridad por la mayoría de los países europeos que apuestan por la convivencia con el SARS-CoV-2 y avanzan hacia la normalidad perdida en estos dos últimos años. Unos pasos que encuentran su origen en el cambio de escenario epidemiológico en el que nos encontramos.

Actualmente la variante Ómicron (B.1.1.529, detectada originalmente en Sudáfrica) es la dominante a nivel global. En algunos países, como es el caso de España, es el sublinaje de Ómicron, BA.2, el que se encuentra detrás de la mayor parte de las nuevas infecciones que se producen.

Ómicron ha supuesto un punto de inflexión en el control de la pandemia. A pesar de que su mayor transmisibilidad y escape inmunitario se han traducido en cifras récord de contagios a nivel global, la menor gravedad de la enfermedad que provoca ha evitado el colapso de los sistemas sanitarios tal y como ha sucedido en olas anteriores de la pandemia. Una situación a la que no solo han contribuido las características de la propia variante (la evidencia científica indica una mayor tendencia a la infección del tracto respiratorio superior, en vez de los pulmones), sino que la diferencia la han marcado las elevadas tasas de cobertura vacunal frente a la Covid-19.

La fotografía reflejada en estas líneas sienta las bases de los planes de vuelta a la normalidad de los gobiernos. Una nueva fase en la que conviviremos con el virus y en la que la responsabilidad individual jugará un papel vital. Unos movimientos que no deben ser confundidos en ningún momento con el final de la pandemia. La situación que se vive ahora en muchos países como España no es extrapolable a las naciones con medios y bajos ingresos. En estas las coberturas de vacunación contra la Covid-19 son ínfimas en comparación con los países más ricos como consecuencia de la inequidad en el acceso global a las vacunas que ha sido una constante desde que el primer suero recibiese la autorización condicional de emergencia por parte de los organismos reguladores pertinentes.

A finales del pasado mes de marzo la Organización Mundial de la Salud (OMS) recordaba, por enésima vez, que “la pandemia no ha terminado”, alertando de los preocupantes brotes que se están surgiendo en regiones de Asia y Europa. Su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advertía que hasta que todos los países no cuenten con una alta cobertura vacunal, todos estaremos en riesgo ante el posible surgimiento de nuevas variantes que puedan contar con un mayor escape inmunitario o provoquen una enfermedad más grave.

Naciones Unidas alertaba de que una tercera parte de la población global todavía no había recibido ninguna dosis de las vacunas contra la Covid-19. África se erige como la región más afectada: el 83% de su población todavía no ha sido vacunada

Ómicron dejó claro al mundo la velocidad con la que el SARS-CoV-2 puede virar el rumbo de la pandemia y esto, en un contexto ausente de medidas y restricciones supondría un elevado riesgo para los colectivos más vulnerables a pesar de la protección generada por las vacunas.

LA SITUACIÓN EN ÁFRICA

Desde el inicio de la pandemia el continente africano se erigió como una de las grandes preocupaciones debido a la falta de recursos, sistemas sanitarios debilitados, escasez de infraestructura y gran dependencia de la ayuda internacional en muchas regiones. A pesar de esto, la OMS informa de un acumulado histórico de casos de Covid-19 en África de 8.222.148 con un total de 170.276 muertes (datos actualizados por la OMS el 8 de abril de 2022). Unas cifras que distan notablemente de las reportadas, por ejemplo, por Europa, Sudamérica o Estados Unidos.

Muchas han sido las voces que han advertido desde los primeros momentos de la pandemia del infradiagnóstico de la Covid-19 en África. En este sentido la OMS ha publicado los resultados de un reciente informe que estima que hasta el 65% de los africanos se habrían infectado con el SARS-CoV-2. Un dato que revela que la cifra verdadera de casos de Covid-19 en África sería 97 mayor que la que indican los datos oficiales. La estimación en relación al promedio mundial indica que la cifra real de infecciones sería 16 veces mayor que la que muestran los datos oficiales.

El estudio se ha publicado de forma pre-impresa y está a la espera de ser revisado por pares. Se basa en el análisis de 151 estudios publicados sobre seroprevalencia en África entre enero de 2020 y diciembre de 2021.

Los autores del estudio explican que África ha tenido, por norma general, casos más leves de Covid-19 que en otras regiones del mundo. El motivo reside en que cuenta con una población más joven y un menor número de personas con factores de riesgo como la diabetes, la hipertensión u otras enfermedades crónicas.

“A pesar de la disminución de las infecciones en África y la alta exposición al virus, todavía no podemos declarar la victoria contra el Covid-19”, afirma Matshidiso Moeti, director regional de la OMS para África. “El análisis de seroprevalencia muestra cuánto continúa circulando el virus, particularmente con nuevas variantes altamente transmisibles. Los riesgos de que surjan variantes más letales que abrumen la inmunidad obtenida de infecciones pasadas no pueden ignorarse. La vacunación sigue siendo un arma clave en la lucha contra la Covid-19”, advierte.

EL 83% DE LOS AFRICANOS NO HA SIDO VACUNADO

Con motivo del Día Mundial de la Salud, celebrado el pasado 7 de abril, Naciones Unidas alertaba de que una tercera parte de la población global todavía no había recibido ninguna dosis de las vacunas contra la Covid-19. África se erige como la región más afectada: el 83% de su población todavía no ha sido vacunada.

La ONU denuncia que poco más del 3% de la población de los países de bajos ingresos ha recibido al menos una dosis de la vacuna contra la Covid-19, frente al 60,18% de los países con altos ingresos

"Algunos países de renta alta proponen una segunda dosis de refuerzo y, entretanto, un tercio de la población mundial sigue sin recibir la vacuna. No obstante, hay indicios de progreso alentadores", criticaba el director general de la OMS.

En este sentido la agencia de salud de la ONU reiteraba el objetivo de alcanzar el 70% de la población mundial vacunada frente a la Covid-19 a mediados de 2022. Cabe señalar que la anterior meta fijada en el 40% antes de la finalización del 2021 no se cumplió como consecuencia del desigual acceso a las vacunas marcado por los recursos económicos de cada país.

¿QUÉ SUPONE ESTO PARA EL FUTURO DE LA PANDEMIA?

En esta nueva normalidad en la que nos estamos instalando el escenario más probable es que el SARS-CoV-2 continúe evolucionando como ha ido haciendo desde la detección de los primeros casos a finales de diciembre de 2019 en Wuhan (China). En el mejor de los casos las nuevas variantes que surjan serán cada vez menos peligrosas como hemos comprobado con Ómicron y la inmunidad entre la población continuará aumentando como consecuencia de las nuevas infecciones, reinfecciones y vacunación.

En el peor de los casos, las nuevas variantes que puedan surgir podrían provocar una enfermedad más grave o contar con una mayor capacidad para evadir la inmunidad con la que contamos.

La vacunación contra la Covid-19 no solo es necesaria en los países con medios y bajos ingresos, sino también en los más desarrollados ya que en cualquier momento podemos enfrentarnos a una nueva ola de la pandemia que cambie el escenario epidemiológico como está sucediendo en China. Un desafío global que únicamente puede responderse acabando con la falta de equidad global en el acceso a las vacunas.

La ONU denuncia que poco más del 3% de la población de los países de bajos ingresos ha recibido al menos una dosis de la vacuna contra la Covid-19, frente al 60,18% de los países con altos ingresos (el informe fue publicado el 28 de marzo de 2021).

Y es que, aunque ha aumentado significativamente la cantidad de dosis que se inoculan, también lo ha hecho la brecha entre los países: de las 170.700 millones de dosis suministradas en todo el mundo, solo el 1% ha llegado a los países de bajos ingresos.

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