La investigación en cáncer es la gran desatendida en los países con menos ingresos

Existe una urgente necesidad de ampliar la investigación en cáncer en los países con menos recursos para que los resultados sean localmente relevantes.

Profesional sanitario analizando muestras de sangre (Foto. OMS África)
Profesional sanitario analizando muestras de sangre (Foto. OMS África)
CS
13 junio 2022 | 13:00 h
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La falta de equidad en el acceso global a las vacunas contra la Covid-19, motivada por el nivel de ingresos económicos y recursos de cada país, era una realidad incluso antes de que comenzasen a inocularse las primeras dosis de los sueros. La fotografía actual que observamos de la inmunización frente al SAR-CoV-2 muestra como, mientras en las naciones más ricas las poblaciones más jóvenes y sanas ya han recibido dosis de refuerzo, en los países con menos recursos apenas se ha avanzado con las campañas de inmunización. Una situación que, tristemente, no sorprende a nadie puesto que no es nueva.

De forma histórica, salud y economía forman un binomio que no se ha visto alterado por la pandemia. La mayoría de los países cuyas coberturas vacunales contra la Covid-19 reportan reducidas tasas se ubican en el continente africano, región en la que las desigualdades frente a las naciones más ricas están fuertemente arraigadas. Antes de que la Covid-19 copase el foco mediático, África ya combatía epidemias con los recursos de los que disponía y con ayuda internacional.

En la actualidad, la investigación mundial sobre el cáncer está sesgada hacia los países con altos ingresos, con pocos avances en las naciones de menores recursos. De acuerdo con los datos publicados por Nature, las tasas de cáncer estandarizadas por edad tan solo han cambiado de forma marginal, pero el número absoluto de pacientes diagnosticados con cáncer está aumentando rápidamente en las naciones de medios y bajos ingresos. De este modo se espera que para 2030 dos cuartas partes de las muertes globales provocadas por el cáncer se produzcan en estos países.

Y es que las estimaciones indican que la mayor parte del aumento de la carga mundial del cáncer en los próximos 50 años provendrá de los países de medios y bajos ingresos: 400% en países de bajos ingresos, 168% en países de medios ingresos y 53% en países de altos ingresos, debido al aumento de la población, el incremento de la esperanza de vida, la creciente urbanización y los cambios en el estilo de vida. Tal y como exponen en Nature, aunque las tasas de incidencia del cáncer estandarizadas por edad son más bajas en los países de medios y bajos ingresos, la relación mortalidad:incidencia es mayor en estas naciones de limitados recursos.

De todos los ensayos clínicos en fase 3 de terapias contra el cáncer realizados a nivel global entre 2014 y 2017, solo el 8% se iniciaron y desarrollaron en países de medios y bajos ingresos

Los expertos destacan que los esfuerzos para el control del cáncer en los países de medios y bajos ingresos deben enfocarse hacia la reducción de la exposición a factores de riesgo modificables comunes como son el consumo de tabaco, alcohol o la obesidad, mejorar el acceso a la atención sanitaria y mejorar los resultados de las personas diagnosticadas. “Si bien los esfuerzos en curso se centran predominantemente en la expansión y el fortalecimiento de las instalaciones de tratamiento, se presta relativamente menos atención a la generación de evidencia específica de cada país para la prevención efectiva, la detección temprana, el acceso, la supervivencia y la paliación, con énfasis en la calidad y el valor”, detallan los expertos en el análisis de la situación del cáncer en el continente africano.

De acuerdo con la información recogida en la publicación especializada, de todos los ensayos clínicos en fase 3 de terapias contra el cáncer realizados a nivel global entre 2014 y 2017, solo el 8% se iniciaron y desarrollaron en países de medios y bajos ingresos, a pesar de que cada vez se incide más en la idea de que los resultados de los ensayos clínicos no son necesariamente generalizables entre distintas poblaciones y países.

La fotografía que observamos indica que los ensayos clínicos sobre nuevos fármacos contra el cáncer que se encuentran en investigación continúan estando desproporcionadamente concentrados en los países de altos ingresos, por lo que se alinean de forma errónea con la carga global del cáncer y se centran en intervenciones que proporcionan pequeñas ganancias absolutas a grupos de pacientes muy selectos. Esto se traduce en una subrrepresentación de las minorías étnicas y raciales en los ensayos.

Existe además una necesidad de concienciación por parte de los gobiernos de los países con medios y bajos ingresos para aumentar la inversión en investigación sobre el cáncer ya que, actualmente, estas naciones destinan menos del 0,5% de su PIB a investigación y desarrollo

La escasez de ensayos clínicos en aquellas regiones que reportan una mayor carga de cáncer contribuye a una falta de evidencia de alta calidad específica en el contexto sobre el que basar las decisiones de tratamiento, las pautas clínicas o la asignación de recursos, por ejemplo. Existe además una necesidad de concienciación por parte de los gobiernos de los países con medios y bajos ingresos para aumentar la inversión en investigación sobre el cáncer ya que, actualmente, estas naciones destinan menos del 0,5% de su PIB a investigación y desarrollo.

“Se necesita un replanteamiento radical de las prioridades para la investigación del cáncer en los países de medios y bajos ingresos. Los principales centros oncológicos de los países con altos ingresos centran gran parte de su investigación en lo que se considera como ‘última generación’, incluyendo la medicina de precisión, la inmunoterapia, la secuenciación de próxima generación, la cirugía robótica o la terapia de protones entre otros. Unos enfoques que en la mayoría de países de medios y bajos ingresos tienen baja prioridad”, exponen los autores del análisis publicado en Nature.

Destacan además que los resultados de los tratamientos contra el cáncer son peores en los países con medios y bajos ingresos, incluso cuando son adecuados para la fase en la que se encuentra la enfermedad. El motivo reside en las barreras de acceso, el alto coste y una menor calidad asistencial.

Todo esto se traduce en la posibilidad de que los resultados de los ensayos e investigaciones desarrolladas en los países con más recursos reporten resultado subóptimos, por lo que existe una urgente necesidad de ampliar la investigación en cáncer en los países con menos recursos para que los resultados sean localmente relevantes.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.
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