La frenética carrera por encontrar la vacuna contra el COVID-19: estas son todas las investigaciones

Estados Unidos, China, Rusia y más de una decena de países a través de la OMS trabajan a contrarreloj para desarrollar una vacuna contra el coronavirus para la que, en caso de lograrse, faltarían entre 12 y 18 meses.

Investigación. (Foto. Freepik)
20 marzo 2020 | 17:45 h

El coronavirus (COVID-19) surgido en la ciudad china de Wuhan (Hubei) ha puesto en jaque a las sociedades, sistemas sanitarios, economías y tejido empresarial de todo el mundo. La carrera para encontrar una vacuna contra el virus se presenta frenética e investigadores de todo el mundo están aunando esfuerzos para intentar frenar veloz y letal expansión.

Lo cierto es que los científicos todavía no han conseguido determinar si este virus se convirtió en patógeno después de iniciarse los primeros contagios o este es un paso que sucedió de forma previa en algún tipo de animal no identificado. En caso de confirmarse la segunda teoría, se incrementarían las posibilidades de que se produzcan nuevos brotes en el futuro.

Hasta la fecha se conocen siete tipos de coronavirus. El nuevo COVID-19 es junto al SARS-CoV-2, que causó en 2003 una epidemia en China y el MERS-CoV, provocó un brote en Arabia Saudí en 2012, uno de los más mortíferos. El motivo reside en que genera serios problemas respiratorios y ataca de forma virulenta a los pacientes infectados que presentan patologías previas.

Partiendo de este escenario son muchos los países que se han sumado a la búsqueda de una vacuna o de tratamientos que permitan reducir su mortalidad y frenar el ritmo al que se producen los nuevos contagios en todo el globo.

En la historia de la ciencia nunca se ha conseguido desarrollar una vacuna que resulte eficaz contar alguno de los miembros de la citada familia de los coronavirus

En la historia de la ciencia nunca se ha conseguido desarrollar una vacuna que resulte eficaz contar alguno de los miembros de la citada familia de los coronavirus. Hecho que se traduce en que la gran mayoría de los ensayos clínicos que se están desarrollando en la actualidad para vencer al COVID-19, estén condenados al fracaso.

A pesar de lo recogido en la literatura científica los esfuerzos alrededor de todo el mundo no cesan. Las multinacionales de la industria farmacéutica han mostrado en las últimas horas su compromiso para disponer de una vacuna contra el COVID-19 en un plazo de entre 12 y 18 meses.

El tiempo apremia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado de las últimas cifras globales del virus: más de 230.000 infectados y casi 10.000 fallecidos. La OMS recuerda de forma constante la necesidad de que todos los países aumenten las pruebas de detección entre la población y se proceda al aislamiento de todos los contactos de los contagiados.

En este sentido hay en marcha decenas de ensayos clínicos que están trabajando a contrarreloj para el desarrollo de kits de detección del virus más baratos y con una mayor capacidad de precisión.

ESTADOS UNIDOS Y CHINA A LA CABEZA

China ha confirmado en las últimas horas que ha acelerado todos los procesos para encontrar la vacuna contra el COVID-19. El Ministerio de Defensa chino ha anunciado a través de un comunicado de prensa que el primer prototipo de la vacuna contra el nuevo coronavirus se encuentra listo para ser sometido a los primeros ensayos clínicos. Un proyecto que ha sido desarrollado por la empresa privada CanSino Biologics, en colaboración con la Academia Militar de Ciencias Médicas.

En la actualidad se encuentran buscando voluntarios para probar el prototipo de la vacuna. Estos deben tener entre 18 y 60 años y no haber sido infectados por el virus. Las autoridades chinas han recalcado que, aunque este ensayo fuese exitoso, la posible vacuna no podría comercializarse hasta dentro de un mínimo de 12 meses.

El equipo de científicos detrás de esta vacuna está liderado por la bioingeniera y comandante Chen Wei. “La vacuna no tiene sustancias infeccionas, es muy segura y estable y requiere de una sola inoculación”, según los detalles desvelados por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades Hubei.

Las autoridades chinas han recalcado que, aunque este ensayo fuese exitoso, la posible vacuna no podría comercializarse hasta dentro de un mínimo de 12 meses

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha recortado los trámites burocráticos para permitir el desarrollo de vacunas y terapias contra el coronavirus

A principios de esta semana Estados Unidos anunciaba el inicio de los primeros ensayos de una posible vacuna. Este proyecto está siendo financiado por el Instituto Nacional de Salud y desarrollado por la empresa de biotecnología Moderna.

Trump también ha hecho referencia en su última comparecencia desde la Casa Blanca de un tratamiento utilizado contra la malaria y que estaría reportando efectos positivos pero la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) ha señalado que este tratamiento debe ser probado antes de forma más eficaz en humanos.

A diferencia del prototipo que se está probando en el país asiático, la posible vacuna estadounidense se basa en una tecnología denominada ARN mensajero (ARNm). Esta copia el código genético del virus en vez de transmitir una versión atenuada de este. La vacuna consistiría en dos inyecciones aplicadas en el brazo del sujeto.

A diferencia del prototipo que se está probando en el país asiático, la posible vacuna estadounidense se basa en una tecnología denominada ARN mensajero (ARNm)

Una, en el momento de iniciarse el ensayo y otra transcurridos 28 días con el objetivo de poder observar la seguridad que reportan las distintas dosis aplicadas. El tiempo establecido para poder anunciar los primeros resultados de este ensayo es de seis semanas.

Cabe señalar que, hasta la fecha, ninguna vacuna que haya sido elaborada con la técnica de ARNm ha conseguido superar los trámites de aprobación para su aprobación en seres humanos.

RUSIA INICIA LAS PRUEBAS DE SU VACUNA

Fuentes oficiales del Gobierno ruso han informado que el Centro de Virología Véctor ubicado en Novosibirsk (Siberia) ha iniciado las primeras pruebas de una posible vacuna contra el COVID-19.

Las pruebas han comenzado a realizarse en primates y esperan que esté lista para aplicarse en seres humanos entre los meses de octubre y noviembre de 2020.

“Los especialistas deberán antes determinar los prototipos más seguros y eficaces del medicamento y comprobar su capacidad para provocar una respuesta satisfactoria del sistema inmunológico”, explican desde el Rospotrebnadzor, el órgano de control ruso.

Las pruebas han comenzado a realizarse en primates y esperan que esté lista para aplicarse en seres humanos entre los meses de octubre y noviembre de 2020

Una vez finalice el ensayo deberán establecerse las dosis recomendados, así como el método de administración de la vacuna.

ESPAÑA SE SUMA A LA CARRERA POR LA VACUNA

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciaba hace unos días, dentro del paquete de medidas destinadas a hacer frente a la crisis del coronavirus y paliar sus efectos económicos, sanitarios y sociales, un total de 30 millones de euros para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) para ayudar en proyectos que investiguen el desarrollo de una posible vacuna.

De estos, 25,2 millones de euros se destinarán al Instituto de Salud Carlos III que destinará hasta 24 millones de euros a proyectos que tienen por objetivo “generar conocimientos sobre la infección”, para poder facilitar el abordaje de la misma en cualquiera de sus fases de propagación.

Buena parte del protagonismo se lo llevan los centros nacionales de Microbiología (CNM) y de Epidemiología (CNE). En el caso del primero, que ofrece apoyo a los centros del SNS en los casos en que las enfermedades infecciosas generan una situación de alerta para la salud pública, se está encargando principalmente del análisis y confirmación de casos de enfermedad por coronavirus (COVID-19), gracias al trabajo de diferentes unidades.

25,2 millones de euros se destinarán al Instituto de Salud Carlos III que destinará hasta 24 millones de euros a proyectos que tienen por objetivo “generar conocimientos sobre la infección”

Los 1,2 millones restantes se destinarán al SICIII, dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación para “cubrir necesidades excepcionales”, derivadas de la emergencia sanitaria.

Con los 4,45 millones de euros que recibirá el CSIC se iniciarán distintas investigaciones sobre el coronavirus especialmente focalizadas en el en sumarse a la iniciativa global de la OMS denominada “Ensayo de Solidaridad”.

EL “ENSAYO DE LA SOLIDARIDAD” DE LA OMS

De acuerdo a la información ofrecida por la OMS en este nuevo ensayo participan, por el momento ArgentinaBahréinCanadáFranciaIránNoruegaSudáfricaEspañaSuiza Tailandia. Está previsto que cada vez sean más las naciones que se unan en este proyecto internacional cuyo principal objetivo es la búsqueda de un tratamiento eficaz contra el COVID-19.

Tan solo 60 días después de que China compartiera la secuencia genética del COVID-19 se puso en marcha el primer ensayo para el desarrollo de una posible vacuna. Hecho que desde la OMS han calificado como “un logro increíble”, y que les ha animado a mantener un “espíritu de solidaridad”.

“Este ensayo se centra en las preguntas prioritarias clave sobre el coronavirus desde un punto de vista de la salud pública”

Este es el punto de partida de este “Ensayo Solidario”, compartir datos de las investigaciones desarrolladas por los países participantes para aunar esfuerzos y compartir conocimientos reduciendo los tiempos de espera en la ansiada búsqueda de una cura y tratamientos eficaces contra el COVID-19.

Por el momento la OMS no ha desvelado más detalles sobre este nuevo proyecto que está dando sus primeros pasos. Si ha recalcado que se estructurará sobre un concepto de “diseño adaptativo” en el que, de forma inicial, se compararán cinco tratamientos.

Ana Maria Henao Restrepo, responsable del Departamento de Vacunas y Productos Biológicos de la OMS, ha expresado que se trata de “un ensayo muy simple”, por lo que ha animado a que todas las investigaciones que están en marcha actualmente en el mundo “deben continuar”.

“Este ensayo se centra en las preguntas prioritarias clave sobre el coronavirus desde un punto de vista de la salud pública”, incluyendo aspectos como los medicamentos que logran reducir la mortalidad o el tiempo que los pacientes permanecen en los hospitales, así como los mejores tipos de atención para los contagiados.

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